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Juan Santamaría

Viernes, 31 de Agosto de 2007

 

Está muy claro que entre las constantes subidas del precio del dinero debido a la crisis inmobiliaria de EEUU, que acabara arrastrándonos a vaya usted a saber donde (cuando Norteamérica estornuda, Europa esta con un buen tranco), el revuelo evidente en el gallinero político de esta España nuestra, la vieja España, inmigrantes que siguen creyendo que aquí atamos los perros con longanizas y se juegan la vida por desembarcar “como sea” en nuestras costas, los famosos, famositos y famosotes, que por permanecer en el candelero y poder seguir cobrando fortunas por “ser” y no por “hacer”, se atreven incluso a mostrar al público hasta sus más tristes vergüenzas… todo ese compendio de “lo irregular” decía, a no mucho tardar, tiene que provocar cambios.

Cambios descomunales, que pueden tomar direcciones certeras pero también erróneas. Cambios en nuestra forma de vida y de ganárnosla, en nuestras conductas, con moral o sin ella, (a saber lo que entenderán muchos por moral… ¿qué moral?), cambios en nuestras apreciaciones, costumbres, tradiciones, nuestro futuro inmediato, cambios en la formación de nuestros hijos...

Porque observo que en muchos pueblos españoles sacan en procesión a sus vírgenes y patronos. Una parte de sus habitantes devotos les acompaña. Pero al mismo tiempo, un poco más allá, se fomentan diabólicas escenas de todos los gustos y colores abundando ahora más que nunca los desnudos, estando de moda todo lo soez y lo travestido. A unos metros, algún ambicioso político se hace oír en particular “meeting” y una jovencita espera en la parada el coche de línea para irse a la capital para abortar… gratis y no sé si inducida. Todo un desconcierto.

Y los cambios son peligrosos. Dice el refrán que “vale mas lo malo conocido…”

Pronto “el pan nuestro de cada día” pasará a ser con un poco de suerte “el pan nuestro de los domingos y festivos” porque su precio dentro de poco será también prohibitivo. Ahora parece ser que los cereales, haciéndoles no se qué, pueden transformarse en combustible y ya se sabe, es mucho más importante que los coches anden que no que nos vayamos a la cama bien alimentados. Total, el gobierno nos quiere delgados, sin chicha, aparte de que aún, y creo que por mucho tiempo, todo lo combustible pasa por sus manos… las del gobierno, este y todos.

Augusto emperador decía “al pueblo pan y circo”. Y en poco el pan estará por las nubes y a nuestro circo ya le están creciendo los enanos.

Juan Santamaría
Chef Director
Restaurante Cala Fornells.

 



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