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Desconozco por completo qué cifras puedan mover al año las bajas laborales “ficticias” y, es muy posible, que no existan estudios estadísticos que pudieran proporcionarnos ese dato. En cualquier caso serán cifras importantes inmersas en las globales estadísticas de la Seguridad Social. Lo que, de siempre, se ha denominado “absentismo laboral” no creo que sea demasiado fácil de “desenmascarar” por mucho que se empeñen Mutuas y servicios médicos.
Sabemos que no existe, por no inventado aún el “dolorímetro”, sabemos que hay buenísimos actores capaces de simular una depresión, un proceso angustioso o un ataque de pánico que, de ningún modo se podría detectar su sello de “falsedad”. Eso si lo sabemos y también que los médicos de familia y especialistas no andan tan sobrados de tiempo en sus consultas como para investigar y detectar esas fraudulentas conductas.
Menstruaciones incapacitantes, ácido en el estómago, colitis rebeldes, mareos de motivación desconocida, estrés estacional, inadaptación en el medio o eso tan manido de la migraña nerviosa, etc. etc.
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