Fuente: Hosteleriasalamanca.es
Por Eva González
La vida es irremediablemente cíclica, todo se repite año tras año con asombrosa rapidez mientras los cambios se manifiestan en la singularidad de cada persona... Quizás me estoy haciendo mayor, o quizás simplemente me siento mayor aún sin serlo... Sin embargo, no puedo evitar experimentar cierta nostalgia cuando se aproxima la vuelta de los universitarios al comienzo del otoño...
No es que eche de menos esa época de despreocupaciones, de generosos pinchos entre clase y clase, de los trabajos de grupo en el piso de alquiler de algún compañero, de mis interminables estancias en la biblioteca las semanas previas a los exámenes, de la incertidumbre por el qué pasará después de la carrera... En fin la Universidad fue un período en mi vida que recuerdo con cariño, pero que como todo posee una fecha tope que no es conveniente superar.

Pastel de atún del Corral de Comedias |
Este año, como todos, espero impacientemente ser testigo de la llegada en manada de miles de universitarios (Por el momento más de 3.300, según datos de la Universidad de Salamanca) procedentes de todos los rincones del país y gran parte del extranjero.
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Todos se asientan en esta ciudad que tanto les gusta, traen sus maletas repletas de expectación y ganas de divertirse. Por delante les espera un curso que pasa como un suspiro y que por ello aprovecharán al máximo. Los salmantinos por nuestra parte volveremos a familiarizarnos con términos como el botellón, las Fiestas de carrera, los viajes de fin de curso, el 2por1...
Sin embargo, no solo servidora se alegra al sentir la llegada de los universitarios (lo mío es algo sentimental); decenas de hosteleros de la capital se frotan las manos mientras se preparan para comenzar su año. Ellos mejor que nadie saben que los universitarios no se conforman con el ocio de fin de semana, quieren distensión cada día, por eso se convierten en agradecidos clientes que consumirán, repetirán visita y además traerán a todos sus compañeros de clase al local.

El Regalado |
De lunes a viernes la rutinaria jornada de clases se supera gracias a periódicos descansos que tienen lugar en las cafeterías próximas a las facultades. Descansos que se prolongan durante horas, y que posteriormente se tienen que recuperar pidiendo apuntes de las clases perdidas. “Hoy te dejo los apuntes pero mañana seré yo la que descanse y te los pida a ti”. Es todo un código de conducta interno que los universitarios saben cómo preservar.
En esta vorágine de favores, apuntes, descansos y pinchos de media mañana se encontraba servidora hace cuatro años ¡qué tiempos aquellos!. Como “inquilina” del Campus Unamuno acudía con mis compañeros a varios establecimientos próximos que no puedo olvidar mencionar.
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Uno de ellos era el “Regalado” ¡cuántas mañanas sacié mi hambre en este bar! Un lugar que fueras a la hora que fueras siempre estaba lleno "hasta la bandera". A nosotros nos gustaba especialmente por la magnitud de sus tapas y sus módicos precios, ideales para los paupérrimos estudiantes. Las
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Patatas con ali-oli del Regalado |
empanadillas caseras de atún y las patatas con ali-oli eran nuestros predilectos y solíamos acompañarlos de un recién exprimido zumo de naranja.
Otro que frecuentábamos a menudo era “El Retiro del Campus” una espaciosa y luminosa cafetería en la que siempre encontrabas sitio para sentarte con toda tu tropa. Los pinchos tampoco estaban nada mal en el Retiro, había –y hay- montaditos de todo tipo, croquetas, tortilla de patata, sandwichitos vegetales... Mientras grupos como el mío engullíamos a gran velocidad, pues la responsabilidad de la vuelta puntual a la siguiente clase pesaba sobre nosotros, otros no tenían ningún reparo en pasarse toda la mañana en el Retiro jugando a las cartas, ¡qué despreocupación! pensaba mientras los miraba asombrada por su pachorra.

El Retiro del Campus |
A la vuelta del Retiro hay otra cafetería que, aunque un poco más cara, nos encantaba por su peculiar decoración; con grandes arañas de cristal y cortinajes de raso granate. Esta cafetería se reservaba para ocasiones especiales, como la típica reunión postexamen o el descanso de alguna asignatura de tarde.

Corral de Comedias |
Lejos del Campus Unamuno, en la zona centro y perteneciente a la Facultad de Filología, se encuentran Las Caballerizas, un enclave con siglos de historia a sus espaldas. Ha sido conocida durante décadas por sus famosas tortillas de patata y su jamón ibérico, sin embargo es una cafetería más íntima y romántica pues solo es conocida por los futuros filólogos, a los que siempre he envidiado por tener tal monumento a su entera disposicion.

Las Caballerizas |
Esta vena nostálgica mía reclama poder viajar en el tiempo y volver a vivir por un día -me conformaría con solo uno- como esa universitaria que fui... Así que chicos, bienvenidos un año más a vuestra ciudad, disfrutad de ella y de este año de carrera como si fuera el último, porque esta bonita época se acabará y entonces no habrá vuelta atrás.
El Regalado
Avda. Filiberto Villalobos, 68 Salamanca
Tel: 923 223 001 |
Corral de Comedias
C/ Villarino, 14 Salamanca
Tel: 923 25 22 61 |
El Retiro del Campus
Avda. Maristas, 54 Salamanca
Tel: 923 259 372 |
Las Caballerizas
C/ Tostado 1-9 Salamanca
Tel: 923 29 45 00 ext.1771 |