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No cabe ninguna duda de que, desde aquel fatídico 11 de Septiembre de 2001, ya nada es ni volverá a ser lo mismo en éste planeta nuestro.
Las torres gemelas se desplomaban inertes mostrando cuanta debilidad puede disfrazarse de fortaleza, cuanta muerte puede ocurrir en breves minutos. En aquellas trágicas horas Nueva York mostraba al mundo las terribles consecuencias del desequilibrio mental de unos pocos que, en tantas ocasiones, asoló a la Humanidad.
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El Hombre, desde su peor lado malo, se atreve a retar al Hacedor supremo, llámese Dios, Providencia, Naturaleza… No me importa ese dato ahora. Sólo quiero centrarme en el hecho de que una idea política, una sola idea discordante o, simplemente diferente a las demás ideas, obviando que todas las tendencias o religiones deberían poseer su propia posibilidad idiosincrática, puede sembrar de terror y desesperanza el transcurrir de varias generaciones.
2010 acaba de echar a andar para completar una década que no va dejar herencia demasiado prolífera en cosas buenas, principalmente en Esperanza depositada en la posibilidad de un Mundo mejor. Yo creo que en muchos aspectos, una década perdida.
Pero echemos la vista atrás. Sin ir demasiado lejos en la Historia y con pocos esfuerzos, podemos encontrar un cierto paralelismo con otras conductas, otros hechos más o menos aberrantes.
La Segunda Guerra Mundial, Auswitch, Hiroshima y Nagasaki, Chernóbil y su deficiente seguridad, la brutal deforestación de Filipinas, nuestro 11 M, la muerte lenta del Mediterráneo… son unos pocos ejemplos de lo que digo. “La ambición del Hombre que le convierte en una bestia”.
Pero el Hombre, poseedor también de un lado bueno, se resiste y sabe echar mano de la poesía, de la confianza en su propia regeneración, de lo que es agradable a sus semejantes y bueno para la difícil convivencia. Y el Hombre actúa, y se mueve hacia lo positivo y, aunque cueste a veces, rectifica. También está demostrado.
Machado, nunca demasiado llorado, siempre añorado, le dice dedicado al “Olmo Seco”…
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.
Esperemos pues esas hojas verdes, confiemos en el Hombre otra vez, esperemos que 2010 venga a rubricar con arte y generosidad esa incierta primera década de un siglo que debería ser frontera entre el Mal y el Bien definitivo.
Muchas Felicidades amigos.
Juan Santamaría
Chef Director del Restaurante Cala Fornells
Tejares, Salamanca