El tiramisú viral de Jordi Cruz: una versión más ligera del clásico italiano
Lunes, 20 de Abril de 2026
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El tiramisú vuelve a ser protagonista gracias a la versión que ha compartido el chef en sus redes sociales. El chef propone una receta que respeta los fundamentos del clásico italiano, pero que introduce matices en la técnica para conseguir una textura más ligera y equilibrada. Un postre que combina tradición, producto y precisión en cada paso.
El tiramisú es uno de esos postres que nunca pasan de moda. Un clásico de la repostería italiana que, generación tras generación, ha sabido mantenerse como uno de los favoritos tanto en restaurantes como en casa.
En esta ocasión, ha sido el chef Jordi Cruz, conocido por su papel como jurado en MasterChef, quien ha vuelto a poner el foco en este icono dulce a través de sus redes sociales, compartiendo su propia versión de la receta. Una propuesta que respeta la esencia tradicional, pero que introduce matices en la técnica para conseguir un resultado más ligero y delicado.
El resultado es un tiramisú que combina tradición y técnica, con una textura suave y un acabado elegante que demuestra que, en ocasiones, no hace falta añadir nada más para conseguir un gran postre.
Ingredientes:
Elaboración:
El proceso comienza montando las claras con una pizca de sal y parte del azúcar, trabajando la mezcla hasta conseguir un merengue firme y estable. Este paso es clave para aportar ligereza al conjunto, por lo que conviene hacerlo con paciencia y asegurando una buena textura.
Por otro lado, las yemas se baten con el resto del azúcar hasta obtener una mezcla muy cremosa, de color más claro y con una textura espumosa. Este punto es fundamental para lograr una base suave y bien integrada.
A continuación, se incorpora el mascarpone a las yemas ya montadas, mezclándolo hasta conseguir una crema densa, homogénea y bien estructurada. Este será el corazón del tiramisú, por lo que es importante trabajar la mezcla hasta que quede perfectamente integrada.
El siguiente paso consiste en añadir el merengue a esta crema, haciéndolo poco a poco y con movimientos envolventes. De esta manera se mantiene el aire incorporado y se consigue esa textura ligera que caracteriza a esta versión del tiramisú.
Mientras tanto, se prepara el café, dejándolo enfriar completamente antes de mezclarlo con el licor elegido. Esta mezcla será la encargada de aportar aroma y profundidad al postre.

Para el montaje, se sumergen los bizcochos en el café, procurando que queden bien impregnados pero sin exceso de líquido. Se coloca una primera capa en el molde y se cubre con una capa de crema. Este proceso se repite, alternando capas de bizcocho y crema hasta finalizar con una última capa cremosa.
Una vez montado, el tiramisú debe reposar en frío entre 8 y 12 horas. Este tiempo es esencial para que los sabores se integren y la textura alcance su punto óptimo.
Justo antes de servir, se espolvorea cacao en polvo por la superficie, aportando ese contraste final que completa el postre.
El resultado es un tiramisú más ligero que otras versiones contemporáneas, pero igualmente intenso y equilibrado, en el que cada cucharada combina suavidad, aroma y textura.

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