Día del Croissant: por qué sigue siendo el rey del desayuno
Viernes, 30 de Enero de 2026
HosteleriaSalamanca.es
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Hoy, 30 de enero, se celebra el Día Internacional del Croissant, una fecha perfecta para descubrir el origen de este clásico de la pastelería, conocer por qué sigue siendo un imprescindible en obradores y cafeterías de todo el mundo y animarse a prepararlo en casa con dos recetas.
Crujiente por fuera, tierno por dentro y con ese inconfundible aroma a mantequilla. El croissant es uno de los grandes iconos de la panadería mundial y hoy, 30 de enero, celebra su propio día en el calendario gastronómico.
Aunque hoy lo asociamos a Francia, su origen se remonta a Austria y al kipferl, un bollo con forma de media luna que llegó a París en el siglo XIX. Fue allí donde los panaderos lo transformaron en la versión hojaldrada que conocemos hoy, convirtiéndolo en símbolo del desayuno francés y, con el tiempo, en un clásico universal.
Su secreto está en la mantequilla y en la técnica del hojaldrado, responsable de sus capas finas, crujientes y ligeras. Con ingredientes sencillos pero un proceso exigente, el croissant demuestra que la dificultad está en la ejecución, no en la receta.
En las últimas décadas, este clásico ha sabido reinventarse con rellenos dulces y salados, versiones creativas y nuevos formatos que conviven con la receta tradicional. Aun así, para muchos, el croissant perfecto sigue siendo el más simple: dorado, ligero y con sabor limpio a mantequilla.
Para quienes quieran ir un paso más allá y celebrarlo también entre fogones, estas son dos recetas sencillas: una versión clásica y otra más actual con matcha.
Preparar croissants en casa requiere tiempo y paciencia, pero el resultado merece la pena. La clave está en respetar los reposos y trabajar siempre en frío para conseguir un buen hojaldrado.
Ingredientes (12 croissants aprox.)
Elaboración
Se mezcla la harina con el azúcar y la sal, incorporando la levadura disuelta en la leche fría. Se amasa hasta obtener una masa lisa y se deja reposar en frío al menos una hora.
La mantequilla se aplana entre papeles de horno formando un rectángulo. Se estira la masa, se encierra la mantequilla en su interior y se realizan varios pliegues con reposos en frío entre cada uno.
Tras el último reposo, se estira la masa, se cortan triángulos y se enrollan formando los croissants. Se dejan fermentar hasta que doblen su volumen, se pintan con huevo y se hornean a 190 ºC durante unos 15–18 minutos, hasta que estén dorados y crujientes.

El matcha aporta color, un ligero amargor y un aroma muy particular que combina sorprendentemente bien con la mantequilla.
Ingredientes
Elaboración
El proceso es el mismo que el del croissant clásico, pero se incorpora el matcha tamizado junto con la harina, asegurándose de mezclarlo bien para que el color quede uniforme.
Se continúa con el amasado, reposos en frío y pliegues de mantequilla habituales. Una vez formados y fermentados, se hornean hasta que el exterior esté crujiente y el interior tierno. El resultado es un croissant visualmente llamativo y con un sabor delicado y elegante.

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