Sopas de sobre a análisis: poca carne y mucha sal

Lunes, 4 de Octubre de 2021
HosteleriaSalamanca.es

Fáciles y rápidos de preparar, estos productos deshidratados se presentan como un recurso para muchos hogares con escaso tiempo para cocinar. ¿Son una solución recomendable? Te lo contamos en HosteleríaSalamanca

Las sopas de sobre tienen algunas ventajas, como su bajo precio, la facilidad y la comodidad que supone su transporte y almacenamiento y su variedad de sabores o recetas, que es cada vez mayor. Esto último, que en principio es ventajoso, también puede convertirse en un inconveniente al hacer la compra, porque cuando hay tantas opciones disponibles es más difícil tomar una decisión, según un artículo publicado por Consumer.

Sopas de sobre: las apariencias pueden engañar

A primera vista, la mayoría de estos productos parecen muy similares. Todos ellos presentan el mismo formato de envase: un sobre con medidas casi idénticas. También tienen una estética muy parecida: el nombre del producto (por ejemplo, “sopa de pollo” o “sopa de ternera”), junto con una imagen del plato preparado y de alguno de los ingredientes.

Si nos quedamos tan solo con el nombre y con las imágenes, podríamos llegar a pensar que algunos de estos productos están compuestos principalmente por carne (por ejemplo, de pollo o de ternera), pero en realidad no es así. Podemos encontrar una pista si observamos la parte frontal de esos envases, donde se muestra una imagen del plato ya preparado. Así podremos ver que en esas sopas el ingrediente más abundante es la pasta (fideos, estrellas…).

Si queremos conocer con detalle su composición, lo más recomendable siempre es leer la etiqueta con detenimiento. Uno de los elementos más importantes es la denominación legal de venta, en la que se indican algunas de las características del producto (por ejemplo, “sopa deshidratada de ave con fideos”). En la lista de ingredientes se muestran los elementos que componen el producto en orden decreciente, según la cantidad en la que se encuentran. Además, cuando en el envase se destaca alguno de los ingredientes, ya sea por medio de palabras o de imágenes, debe indicarse su cantidad concreta en el etiquetado. Con estas pistas ya podemos tener una idea mucho más certera de la composición real de cada producto.

Así podremos confirmar que en las sopas de pollo, ave y ternera, el ingrediente principal no es la carne, sino la pasta, con una proporción que va desde el 69 % de la Sopa de Pollo Knorr hasta el 76 % de la Sopa de Ave y Fideos Gallina Blanca.

¿Cuánta carne contienen estas sopas?

Coloquialmente llamamos “sopa de pollo” o “sopa de ternera” a los platos que cocinamos a partir de un caldo al que añadimos pasta y que hemos obtenido previamente cociendo carne y verduras. Por lo general, retiramos estos últimos ingredientes antes de añadir la pasta, así que en el plato final no queda casi nada de ellos, más allá del sabor, el aroma y algún pequeño trozo. Algo parecido a lo que ocurre en las sopas comerciales. En estos productos la carne se encuentra en proporciones muy pequeñas, entre el 2 % y el 0,5 %.

A pesar de ello, este ingrediente forma parte protagonista en el nombre: sopas “de pollo”, “de ave” o “de ternera”. Desde un punto de vista estricto, sería más riguroso denominarlas “sopa de pasta”, dado que es el ingrediente principal. Pero, como esos nombres son los que utilizamos habitualmente, podríamos considerar que son bien conocidos y sabemos a qué se refieren, de modo que no dan lugar a engaño. Es decir, se trata de un nombre consagrado por el uso y por eso se emplean también como denominación de venta.

En las sopas de pollo, la proporción de carne está comprendida entre el 1,6 % de Knorr hasta el 1,1 % de Eroski. Todas las sopas de ave contienen carne de pollo, en proporciones que van desde el 2 % de Eroski hasta el 0,8 % de Gallina Blanca y Knorr. Por último, en las sopas de ternera, las proporciones están comprendidas entre el 1 % de Gallina Blanca y el 0,5 % de Knorr.

¿Y verduras?

En la Sopa de Cebolla y en la Sopa Doce Verduras, ambas de Knorr, sí encontramos una cantidad significativa del ingrediente que les da nombre: un 34 % de cebolla y un 32 % de verduras, respectivamente. Eso sí, la Sopa Doce Verduras de Knorr solo contiene 10 verduras y hortalizas (11, si contamos la patata) y no 12, como indica su nombre. En concreto, este producto está elaborado con zanahoria, puerro, judías verdes, apio, calabaza, coliflor, cebolla, guisante, chirivía y nabo.

Potenciadores de sabor en las sopas de sobre

Junto a los ingredientes más nobles, como las verduras, la carne o la pasta, figuran muchos otros que cumplen diferentes funciones. Entre ellos se encuentran los potenciadores de sabor, que, como su nombre indica, se añaden para realzar los sabores y los aromas.

El más popular es, sin duda, el glutamato monosódico, un aditivo que suele causar recelos, debido a que existen muchos mitos sobre él, como el que dice que su consumo es peligroso y provoca efectos adversos, como dolor de cabeza. Sin embargo, este compuesto es seguro. De hecho, el glutamato es la forma ionizada del ácido glutámico, uno de los aminoácidos más abundantes en nuestro organismo y que cumple importantes funciones metabólicas. Además, está presente en forma de glutamato monosódico en algunos organismos como las algas.

Este aditivo no solo realza los sabores, también tiene un gusto muy característico. Se conoce con el nombre de umami y es uno de los sabores básicos, junto con el dulce, el salado, el ácido y el amargo. Este sabor está presente de forma natural en diversos alimentos, como las algas, el queso curado o el jamón, y también podemos encontrarlo en muchos productos precocinados, debido a que contienen glutamato añadido. En muchos de estos alimentos preparados el sabor del glutamato es demasiado intenso y enmascara el resto de ingredientes, lo que hace que numerosas personas prefieran evitar su presencia, en busca de un sabor más parecido al de las recetas caseras. Esto, sumado a la mala fama infundada de este compuesto, ha llevado a muchos fabricantes a evitar su uso en la elaboración de sus productos. Eso no significa que no se utilicen potenciadores de sabor, sino que se utilizan alternativas.

¿Qué más tienen estas sopas?

Junto a los ingredientes anteriores, en las sopas normalmente se emplean otros que cumplen diferentes fines. Entre ellos se encuentran los siguientes:

  • Aromas y especias. Se utilizan para aportar aroma, sabor y color al producto.
  • Espesantes. Ingredientes como la fécula de patata, el almidón de maíz o la harina de trigo se añaden para dar cuerpo al caldo.
  • Grasas. Se emplean, sobre todo, para aportar sabor y mejorar la textura. El tipo de grasa varía entre los diferentes productos.
  • Sal. Por lo general, está presente en cantidades notables: en torno a 2 gramos por ración.

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