Hasta siempre Isabel

Lunes, 1 de Diciembre de 2014
Hosteleriasalamanca.es / Por Eva González
Eva González Hernández, periodista gastronómica Salamanca Hoy va a ser un día triste, muy triste… llevo temiendo la llegada de este lunes desde hace varias semanas. Nuestra querida reina de Castilla muere esta noche y con ella una serie histórica, que durante sus tres temporadas ha logrado atraparme cada lunes frente al televisor. Una serie que comenzó con bajo presupuesto, pues RTVE no las tenía todas consigo. Austeros decorados, apenas tomas de exterior y un puñado de figurantes que podían contarse con los dedos de la mano marcaban los primeros capítulos de Isabel. Sin embargo, la fortaleza interpretativa de sus personajes, la buena dirección de actores y la

apasionante vida de una mujer única, que marcaría los destinos de nuestro país para siempre, lograba pasar por alto las iniciales carencias presupuestarias.

Hemos sido tres millones de espectadores los que hemos seguido semana a semana la ficción, que durante un tiempo ha coincidido en horario –por desgracia para la que suscribe- con la emisión de Top Chef y que ha tenido que competir con otras propuestas televisivas que le han restado un atisbo de brillo, entre ellas el que fue el éxito del verano "El chiringuito de Pepe".

Ya podíamos ver en el primer capítulo de esta tercera temporada un adelanto del desenlace de la trama: a una Isabel envejecida y consumida por la enfermedad, exhalando su último suspiro mientras su esposo, nuestro -actorazo- Rodolfo Sancho, llora desconsoladamente su pérdida. En la serie no dan demasiadas pistas de cuál pudo ser la dolencia de la soberana, únicamente la vemos sufrir constantes fiebres que van debilitando su cuerpo, mientras su alma sufre presa de la incertidumbre por la complicada sucesión del trono; la heredera legítima, su hija Juana, cada vez evidencia más muestras de locura, mientras que su esposo Felipe, codicioso y maltratador, ignora los intereses de Castilla a favor de expandir la influencia de su primogénito.

En estos tres años y 39 capítulos hemos podido conocer hechos históricos de gran evergadura, como la Reconquista de Granada, la expulsión de los Judíos o la llegada de Colón a América, pero también hemos entrado en la vida privada del personaje, en sus aposentos, donde la pasión más desatada (no solo entre Isabel y Fernando sino también la de sus hijos con sus respectivos consortes), ha convivido con las numerosas muestras de fe cristiana de la reina, con afectuosas conversaciones con sus vástagos y con las discusiones amatorias de los protagonistas, casi siempre suscitadas por el carácter dominante de ambos.

He echado de menos sin embargo la intimidad más “doméstica” de los Reyes de Castilla, me asaltan dudas sobre su higiene -¿cómo se aseaban? ¿dónde?- y sobre todo me he quedado con ganas de descubrir los interiores de sus cocinas, de cotillear en la minuta diaria de almuerzos y cenas y de conocer los gustos culinarios de Su Majestad, que parece ser odiaba el ajo. Hemos atisbado sin embargo copiosos banquetes con mesas repletas de asados y adornadas por bodegones de frutas, sobre todo uvas negras. También nos hemos hartado de verles beber vino y en ocasiones han ingerido alguna infusión herbal para calmar dolencias. Los dulces sin embargo han sido inexistentes, al igual que todos esos alimentos traídos de América, que aún tardarían siglos en incorporarse a la cocina nacional

A pesar de mis añoranzas culinarias en la serie, reconozco que hoy me siento afligida, sé que voy a sufrir con la muerte de Isabel, en estos años me he encariñado con ella y comprendo su desazón ante el futuro incierto de Castilla. También siento la pena de Fernando, la soledad que le aguarda sin su amada y compañera de batalla, con dos de sus hijas en lejanas cortes extranjeras y Juana perturbada… Sin embargo - y no quiero avanzar nada de la nueva serie que se prepara - los acontecimientos históricos tras la muerte de Isabel van a ser tremendamente caprichosos y el desdichado Fernando aún va a vivir algún tiempo de gloria antes de fallecer en 1516, cuando al fin podrá reunirse de nuevo con Isabel.

Eva González Hernández
Directora de
Hosteleriasalamanca.es
redaccion@hosteleriasalamanca.es
@evasalamanca


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