Alrededor del té: El servicio del té

Lunes, 17 de Noviembre de 2008

Al igual que la costumbre de tomar té proviene de China, la porcelana, también tiene su origen en el mismo lugar. Cada dinastía tenía su color favorito y característico para las porcelanas en el servicio de té; la de los Sung era color tostado, la de los Yüan era de color azul y blanco, y la de los Ming era blanca con un aspecto casi transparente.

Un juego de té completo tiene los elementos siguientes:

12 tazas con sus platos.
12 cucharas de té (las mismas que se emplean para el café con leche)


1 tetera
1 jarrita para la leche
1 jarrita para el agua caliente
1 plato para el limón
1 azucarero o recipiente en el que se puedan poner varias clases de azúcar con un cacillo y/o pinzas
1 pequeño recipiente para la sacarina con sus pinzas para cogerlas
12 platos de tamaño mediano para el acompañamiento del té como pueden ser pastas, pequeños pasteles…etc.
12 tenedores de postre
12 cuchillos de postre
1 pala de pastelería

Estos cuatro últimos elementos del juego de té serán necesarios siempre que el té se sirva con la compañía de pastas o dulces.

El modo de hacer el té es fundamental para poder disfrutar de una bebida aromática, deliciosa y reconfortante en invierno, cuando se toma caliente o de un excelente refresco cuando se toma frío y he aquí los pasos a seguir para hacer una excelente bebida :

1. Se escalda la tetera para que el té desprenda todo su perfume; el agua debe hervirse en el momento de hacer la infusión.

2. Se coloca en la tetera la cantidad de té precisa para las tazas que se van a servir, generalmente se calcula una cucharada de postre de té por cada taza y una más para la tetera.

3. Se vierte el agua sobre el té cuando empiece a hervir, manteniéndolo tapado durante el tiempo que dure la infusión.

4. La duración de la infusión es fundamental, debe permanecer de 5 a 8 minutos y luego servirse inmediatamente. Si el tiempo el corto sólo se obtiene una bebida pálida y ligera. Si se mantiene más de 10 minutos, lo que se considera una infusión prolongada se obtiene una bebida amarga y astringente. Una infusión bien preparada, en su justo tiempo debe ser clara, de color amarillo tostado y con un sabor ligerísimamente amargo. En general el tiempo de duración de la infusión es de 3 a 5 minutos para el té negro; 3 minutos para el té oolong y 2 minutos para el té verde.

5. Se saca el filtro o se cuela el té antes de servirlo

6. Nunca se debe hacer una segunda infusión con las mismas hojas de té.

7. Se toma solo, con leche, azúcar, miel, limón o menta, según preferencias

Para guardar el té
El té tiene la particularidad de que absorbe muy fácilmente la humedad y los olores, por lo que debe guardarse siempre en un lugar seco, lejos de otros elementos que exhalen demasiado aroma. Lo ideal es una lata hermética o cualquier tipo de “caddy”, palabra derivada de caty que era el nombre de una medida de peso oriental. En los inicios del consumo del té y al ser un producto tan caro, éste se guardaba en caddies con candados. Estos caddies solían esta hechos de plata, marfil, loza o madera. Si por una casualidad no se han tomado las debidas precauciones a la hora de guardar el té y éste ha tomado olores no deseados no hay que preocuparse en exceso, pues la cosa y tiene solución: se extiende el té sobre una o varias hojas de papel durante unas cuantas horas en un sitio fresco. Si nos encontramos con que una tetera tiene un olor desagradable lo que hay que hacer es dejarla unos cuantos días con un poco de té seco en su interior.

Tazas de té
Las primeras tazas para beber té vinieron, como no, de China, no tenían asas y eran de porcelana. Cuando el té fue haciéndose una bebida cada vez más popular comenzó a iniciarse en Gran Bretaña la producción de tazas para beber té. Ya tenían asas, pero eran más pequeñas que las tazas de té actuales ya que al ser un producto tan caro había que tomarlo con mucha moderación. Poco a poco la producción de tazas para el té fue convirtiéndose en la base de la industria ceramista inglesa localizada en el centro de Inglaterra y que se empezaron a conocer por potterires. Se fabricaban tazas de todas las formas imaginables y cada vez, y conforme el precio del té fue descendiendo, el tamaño de las tazas iba aumentando.
Consejo: antes de llevar una taza llena de té de un sitio a otro hay que darle vueltas con la cuchara, de esta manera el té no se derramará sobre el plato.

Teteras
El mejor té se hace en teteras de porcelana vidriada y loza. Las teteras de plata también son aceptables y producen un buen té pero tienen el inconveniente de que son muy caras y que de para mantenerlas limpias son un verdadero latazo. Las teteras de acero inoxidable dan muy buen resultado y son capaces de aguantar intactas durante mucho tiempo. Si se utilizan recipientes de material esmaltado hay que tener la precaución de que no tengan ningún desconchado por dentro.
La forma tradicional de las tetera es redonda pero también las hay de las más caprichosas maneras, adoptando la figura de una casita, de un animal o de algunas frutas o verduras. Como curiosidad la mayor tetera del mundo fue exhibida en la Gran Exposición de 1851, tenía una capacidad de 60,75 litros y una altura de 76,2 cm.
Los tés de China, más finos y dulces, resultan indicados para teteras de vidrio, loza o porcelana; por el contrario a los tés de la India, mucho más consistentes, las teteras adecuadas son las de barro, plata, estaño o acero inoxidable.

Fundas para teteras
Se denominan en inglés cosy, son acolchadas y se usan para impedir que las teteras pierdan el calor y así conservar el té caliente durante mucho más rato. Se utilizan los más diversos materiales para confeccionarlas y pueden ir desde las más sencillas hasta las más emperifolladas. Los puristas bebedores de té no son partidarios de su utilización puesto que hacen que el contenido de las teteras se estofe, arruinando su sabor.

Bolsas de té
Parece ser que las bolsas de té fueron un invento casual cuando un comerciante chino enviaba a Londres muestras de té empaquetadas en pequeñas bolsas de seda; también se dice que no fue un comerciante chino sino un mayorista neoyorkino, Thomas Sullivan, el responsable de tal invento, ya que éste enviaba a sus clientes muestras de té para que lo probaran en bolsitas de seda. A partir de aquí comenzó a fabricarse la bolsita de té tal como la conocemos hoy en día y suele ser té de hoja muy pequeña como los Fannings o los Dust.

¿Leche o limón?
Los continentales y aquellas personas que están guardando su línea prefieren añadir al té limón, pero en Gran Bretaña es más común el uso de la leche. Dice una creencia que si se pone la leche después del té el que lo iba a beber quedará soltero. La costumbre de utilizar la leche proviene de Francia del año 1680, nacida de las inspiración de un cortesano que tenía una amiga enferma a la que el doctor había ordenado tomar mucha leche para recuperar la salud. Como ella odiaba la leche, el cortesano le sugirió que debía mezclarla con su bebida favorita que no era otra que el té. Una razón más práctica y concisa para la adición de la leche y, concretamente, para poner ésta antes que el té era la de proteger las tazas de porcelana fina fosfatada. La leche fría puesta ya en la taza evitará que al añadir el té muy caliente las tazas se resquebrajen. Cuando se prepara té en termos para llevarlo al campo o a cualquier otro lugar es mejor no poner leche, pues al cabo del rato adquiere un gusto semejante al del caramelo.

Azúcar
Esta es única y exclusivamente una cuestión de gusto, aunque los entendidos se escandalizarían con el solo pensamiento de enmascarar el sabor del té añadiéndole azúcar.

<El amor y el escándalo son los mejores endulzantes del té> Henry Fielding (1707-1754)

Fue la duquesa de Bedford, allá por el año 1840 la que instauró la costumbre de tomar el té por la tarde acompañado de pastas, pasteles o sandwichs.

EL TÉ FRÍO
El té frío o con hielo se creó en América, de forma absolutamente accidental. Richard Blechynden se encontraba en el año 1904 en la Feria Mundial de San Luis, intentado vender humeantes tazas de té entre los asistentes a la citada feria, pero el tiempo no era el adecuado para semejante empresa ya que una ola de calor provocó el que los deseos del público no se dirigiesen hacia la humeante infusión. Desesperado el inglés al no conseguir vender ni una taza de té, decidió añadir al té trozos de hielo. Y el resultado, dado el terrible calor que reinaba en la ciudad, fue un éxito ya que los asistentes hubieran bebido cualquier cosa que estuviese fría. Lo que hubiera podido parecer una locura, echar hielo en el té, se convirtió en un gran hallazgo. En el capítulo correspondiente a recetas veremos cómo se hacen deliciosos y variados tés fríos tan adecuados para cuando aprieta el calor.

Otro invento en cuanto al té son los modernos tés enlatados o en tetra brik: Son bebidas refrescantes que ya hace años que gozan de éxito en todo el mundo y que donde primero aparecieron fue en Indonesia y Sri Lanka, teniendo en estos países, ya desde hace bastantes años una gran aceptación. Para los puristas y entendidos en materia de té, estas bebidas enlatadas como si de un refresco de cola, naranja o limón se tratara, es una auténtica herejía.

LA LITERATURA ORIENTAL EN TORNO AL TÉ
La literatura oriental sobre el té es abundante y poética; el primer tratado titulado “Cha’a Jing”, sobre este producto y su ceremonial, data de antes del año 804 ya que en este falleció su autor Lu-Yu; en él presenta al té como símbolo de la pureza terrenal; rechaza todo lujo y ostentación ya que el té exige y merece la sencillez de la perfección. Otro tratado es el de “Ch ’alu” escrito por Ts’ai Hsiang (1012-1067 en el que dice: << la esencia del goce del té reside en la apreciación de su olor, fragancia y sabor y los principios de la preparación son refinamiento, sequedad y limpieza>> En 1570 otro escritor chino creó su célebre “Chuch’wan Hisiaop’in” (Ensayo sobre hervir agua de una fuente) en que el expresa: << Uno bebe té para olvidar el ruido del mundo: no es para quienes comen ricas comidas y visten pijamas de seda>>.

Pero el más refinado y delicioso de estos tratados donde se plasma toda una filosofía de la vida es el “Ch’asu” de Hsu Ts’eshu en que el que establece los momentos adecuados para tomar el té, los momentos en los que nunca se debe beber una taza de té, las cosas que se deben evitar y lo que hay que tener lejos a la hora de disfrutar de esta bebida y que vamos a ver a continuación.

1.- Momentos adecuados para tomar té:
 Cuando se tienen el corazón y las manos ociosas.
 Cansado después de leer poesía.
 Cuando están perturbadas las ideas.
 Si se escuchan canciones o cantinelas.
 Cuando se termina una canción.
 Encerrado en el hogar durante una fiesta.
 Tocando el ch’ in y contemplando pinturas.
 Dedicado a la conversación muy tarde en la noche.
 Ante una clara ventana y un escritorio limpio.
 Con amigos encantadores y gráciles concubinas.
 De regreso de una visita a los amigos.
 Cuando el día es claro y dulce la brisa.
 En un día de leves chaparrones.
 En un bote pintado cerca de un puentecito de madera.
 En un bosque de elevados bambúes.
 En un pabellón que mira a las flores de loto en un día de verano.
 Después de haber encendido incienso en una pequeña habitación.
 Después de terminar una fiesta y cuando se han marchado todos los invitados.
 En un templo tranquilo y escondido y cerca de los manantiales y rocas extrañas.

2.- Momentos en los que nunca debe beberse té:
 Cuando se está trabajando.
 Cuando se está mirando un juego.
 Momento en el que se abren las cartas.
 Durante grandes lluvias o copiosas nevadas.
 En un largo festín en el que se beban vinos y con gran compañía.
 Revisando documentos.
 En días demasiado ajetreados.
 En las condiciones contrarias a aquellas en las que sí se puede tomar té.

3.- Cosas que se deben evitar a la hora de preparar el té:
 Agua de mala calidad.
 Utensilios estropeados o sucios.
 Cucharas y marmitas de bronce.
 Jarras de madera para el agua.
 Madera para hacer fuego pues produce mucho humo que estropea el aroma y sabor del té.
 Utilización de carbón de leña blando.
 Sirviente vulgar y ordinario.
 Doncella de mal humor.
 Trapos sucios.
 Toda clase de inciensos o remedios para alguna enfermedad.

4.- Cosas y lugares que se deben tener lejos a la hora de tomar el té:
 Habitaciones húmedas
 Cocinas.
 Calles ruidosas.
 Niños llorones.
 Personas alteradas o demasiado ocupadas.
 Sirvientes discutidores.
 Habitaciones demasiado calientes.


Comentarios

rosa
Sábado, 4 de Septiembre de 2010
interesante dato

 


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