Ser camarero no es tarea fácil y mucho menos cuando existen situaciones de tensión y descontrol en el establecimiento. Os dejamos media decena de consejos para satisfacer a los comensales, ¡poned atención!

Hace unos días os dejábamos cinco recomendaciones sobre cosas que jamás debéis hacer en un restaurante como clientes. Sin embargo, hoy nos fijamos en la otra cara de la moneda y os explicamos otros cinco aspectos que jamás deben hacer los restauradores y camareros para que el trato hacia el público sea impecable.
No reprender a los empleados en público
Siempre se debe mantener la educación y la compostura ante cualquier situación. Si eres el propietario del restaurante y los empleados, a su juicio, deben cambiar de actitud o mejorar su trabajo, coméntaselo en privado. Nunca delante de los clientes, resultará incómodo y maleducado para ambos.
No discutir entre compañeros
-¿Todavía no has atendido la mesa del fondo?, ¡tenías que atenderla tú!...- Los momentos de tensión son frecuentes en la hostelería, pero hay que saber sobreponerse a ellos. ¡Jamás de los jamases se debe discutir ni levantar la voz!
Ser atento con los clientes
Estar muy pendiente de tus clientes. Siempre se premia a un camarero atento por encima de uno al que se le está llamando en diferentes ocasiones y no acude. La atención a la hora de trabajar en la hostelería es fundamental.
No retirar el plato sin preguntar a los comensales
Nunca, como camareros, asumáis que el cliente ha terminado de comer. Siempre se debe preguntar antes de retirar los platos, puede que se haya detenido para entablar una conversación con otros comensales y piense continuar comiendo después.
La amabilidad como aliado imprescindible
No debéis quedaros con el papel de trabajador que se dedica a servir mesas. ¡Hay que ir más allá! Es fundamental conocer el menú del lugar de trabajo, las sugerencias y exquisiteces del establecimiento, los atractivos turísticos para visitar… todo suma puntos.