El empresario hostelero salmantino Silvestre Sánchez Sierra ha fallecido en Barcelona a los 88 años, muy conocido por su trayectoria en la hostelería en la ciudad condal y por ser un eterno embajador de nuestra provincia allá donde iba.
Silvestre mostrando imágenes de sus nietos colgadas en las paredes de su restaurante Salamanca
Sánchez Sierra llevaba varias semanas hospitalizado en la capital catalana a causa de problemas respiratorios, enfermedad de la que finalmente no se recuperó.
Silvestre Sánchez Sierra nació en el pequeño municipio salmantino de Alderrodrigo pero en su juventud partió a Barcelona con una maleta y muchos sueños, que poco a poco fue viendo cumplidos. Y es que gracias a su emprendimiento -primero con negocios de calzado- pero después también como hostelero, el nombre de Salamanca suena alto en la Ciudad Condal desde hace décadas. De hecho, el primero de sus restaurantes, ubicado en el barrio de pescadores por excelencia, La Barceloneta, lleva el nombre de Salamanca. A él se han ido uniendo con el paso de los años otros cuatro establecimientos: La Barca del Salamanca -en el bello entorno del Puerto Olímpico-, La Fonda del Port Olimpic, Restaurante Portonovo Silvestre -a pocos metros de la Plaza de Espanya- y Luigi Ristorante Pizzería.
En sus locales ha llegado a dar empleo a 400 personas, convirtiendo sus negocios en un punto de referencia para la comunidad charra allí asentada y siempre recibiendo con cariño y desmedida generosidad a cualquier salmantino que se acercaba de visita a sus restaurantes.
Servidora junto a Silvestre Sánchez Sierra en una visita a su restaurante hace más de una década
Durante su vida recibió varios reconocimientos por su dedicación, tanto en lo empresarial como en lo social, realzando su perfil como un ejemplo de constancia, generosidad y orgullo salmantino. Entre ellos, se encuentra el Premio nacional de Hostelería y el reciente conocimiento que le brindamos en la pasada edición de los Premios Hosteleriasalamanca.es, celebrada en noviembre de 2024. Hasta nuestra Gala se acercó para recibirlo personalmente con la humildad y buen talante que siempre le caracterizaba.
Un salmantino ejemplar cuya energía y dedicación nos marcó. Su forma de trabajar, de tratar a la gente y de entender la vida deja un legado imposible de olvidar.
Se espera que el velatorio tenga lugar en Salamanca, y que el sepelio se celebre en su localidad natal, Aldearrodrigo. Desde Hosteleriasalamanca.es mandamos un afectuoso abrazo a su familia y amigos. DEP