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Cómo secar y conservar las hojas de laurel

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Cómo secar y conservar las hojas de laurel

El laurel es uno de los principales condimentos de nuestra cocina y es muy sencillo de cultivar en casa, ya sea en macetas o en un pequeño jardín.  Si dispones de un espacio libre no dudes que será una gran elección en beneficio de tus platos.


El laurel Nobilus es la única de la familia de plantas de Laurel que es comestible. No se suele consumir fresco ni recién recogido porque es demasiado aromática y tiene un sabor amargo y picante. Las hojas son duras, asperas y peligrosas para comer en crudo.  Por ese motivo hay que secarlo para utilizarlo en nuestros platos y después de almacenarlo correctamente para conseguir una larga duración de su aroma

Esta famosa aromática suele ser utilizada seca para añadir sabor a sopas, guisos, sazonar carnes o pescados y cualquier otro plato que combine con su sabor suave y característico, especialmente para los que tienen una cocción lenta.  Aparte de su uso en cocina, también tiene propiedades medicinales, como por ejemplo para bajar la inflamación, para la digestión o las dolencias estomacales e incluso aleja determinadas plagas en los jardines, ya que tienen propiedades antibacterianas.


 Cómo secar las hojas de laurel

Hay varios procesos para llevar a cabo el secado, pero vamos a ver aquí el método más sencillo y tradicional, si ningún tipo de herramienta adicional.

El árbol del que se va recolectar es mejor si está maduro, con aproximadamente dos años de crecimiento. La mejor fecha es en el verano, cuando las hojas produces más aceites aromáticas y preferiblemente realizar la operación por las mañanas, cuando las hojas estén secas.

Se puede secar en dos formatos: recolectar y secar sólo las hojas o bien cortar ramas y secarlo en ramilletes. Ambos tienen un proceso y un tiempo de secado similar.

Para secar sólo hojas:

Recoger las hojas con cuidado del árbol, para que no se rompan y seleccionar las que estén sanas y sin marcas.

Preferiblemente que sean las más grandes. Si tienen algo de humedad, secarlas con un poco de papel de cocina.

Preparar un espacio extendido que esté aireado, pero que no reciba luz solar directa ni tenga humedades.  Extender todas las hojas sobre unos paños de cocina, todo lo separadas que se pueda.

Dejar secar las hojas por espacio de dos semanas, removiéndolas de vez en cuando para asegurarse que se sequen por igual. Al cabo de ese tiempo, las hojas deben estar de un color verde oscuro y perfectamente secas, no tienen que tener ningún área suave al tacto. Si así fuera, dejarlas unos cuantos días más al aire.

Para secar en ramilletes:

El proceso sería similar, pero solamente tenemos que cortar con ayuda de unas tijeras de jardinero, unas ramas pequeñas y atarlas juntas para formar el ramillete de 5 o 6 unidades cada uno.

A continuación se cuelgan boca abajo en un lugar aireado e igualmente sin recibir luz solar. El tiempo de secado también será de 2 a 3 semanas, dependiendo del ambiente de la habitación donde se están secando. Si están en la oscuridad  obtendrás un sabor y aroma más potente.

Cómo  guardar y conservar el laurel seco

El mejor modo de almacenar nuestras hojas secas será en bolsas de plástico con cierres herméticos, o bien en tarros de conservas con tapa. Conviene guardarlos en lugares alejados de la luz directa y frescos, para prolongar al máximo sus aromas y sabores. La duración de este tipo de conservas es de hasta un año.

Otra manera de sacarles partido es preparar pequeños paquetes de regalo para nuestras amistades. Una vez tenemos el laurel en bolsas de plástico herméticas, meterlas en bolsas de papel kraft más elegantes, escribiendo por fuera el nombre o poniéndolo una etiqueta. Seguro que lo agraderán.

Consejos

  • Es importante mantenerlas alejadas de la luz solar, porque de ello depende que tengamos un sabor y aroma perfectamente conservado. El color además se preservará mejor en la oscuridad.
  • Las hierbas secas son fuertes y normalmente con una sola hoja entera bastará para aromatizar un guiso.
  • Retira la hoja de Laurel cuando esté terminada la cocción y antes de servir el plato. No es agradable morder una hoja, y puesto que se cocinan enteras son molestas al comer.
  • Curiosamente, las hojas de laurel secas se conservan mejor en la nevera, con el frío, porque conservan sus aromas. Siempre cerradas herméticamente, pero en lugar fresco.
  • También se puede aprovechar este proceso para otras plantas aromáticas como el romero, tomillo, orégano o similares, que se cortan en ramas y se dejan secar en plano o colgadas.