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Sábado, 5 de septiembre de 2026

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El lujoso menú de Stella Banderas en la Abadía Retuerta, una boda con estrella Michelin

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Entre viñedos, velas y muros centenarios, Stella Banderas, hija de Antonio Banderas y Melanie Griffith, celebró su boda con Alex Gruszynski en la exclusiva Abadía Retuerta Le Domaine de Valladolid. La ceremonia, íntima y elegante, estuvo acompañada de un menú de alta gastronomía con estrella Michelin, diseñado por el chef Marc Segarra.

El lujoso menú de Stella Banderas en la Abadía Retuerta, una boda con estrella Michelin

La boda de Stella del Carmen Banderas y Alex Gruszynski se ha convertido, sin duda, en uno de los acontecimientos sociales más destacados del año. La hija de Antonio Banderas y Melanie Griffith dio el 'sí, quiero' en un escenario de película: la Abadía Retuerta Le Domaine, un enclave del siglo XII en plena Ribera del Duero que combina historia, arte y vino en perfecta armonía. Hasta allí se desplazaron más de doscientos invitados, entre ellos familiares, amigos cercanos y algunas figuras del mundo del cine y la cultura, para acompañar a la pareja en un día cargado de emoción y simbolismo.

El ambiente fue tan elegante como íntimo. Entre la piedra dorada de la abadía y los jardines rodeados de viñedos, los novios disfrutaron de una celebración marcada por la discreción, pero sin renunciar al lujo ni al detalle. No faltaron los brindis, las lágrimas y, por supuesto, el entusiasmo de un padre orgulloso: Antonio Banderas, visiblemente emocionado, compartió unas palabras de alegría ante los medios, destacando la larga historia de amor que une a la pareja desde su infancia.

Si algo acaparó la atención durante la celebración, más allá de los vestidos o la lista de invitados, fue el menú nupcial, concebido como una auténtica experiencia gastronómica. El banquete llevó el sello del chef Marc Segarra, responsable del restaurante Refectorio, galardonado con una estrella Michelin dentro del propio complejo de la abadía. Su propuesta combinó técnica contemporánea con un profundo respeto por la tradición castellana, en una carta diseñada especialmente para la ocasión.

Según la revista ¡Hola!, quienes han tenido acceso en exclusiva al menú de la boda: 

El banquete nupcial, diseñado por el restaurante Refectorio —con una estrella Michelin y dirigido por el chef Marc Segarra— combinó la elegancia de la alta cocina con guiños a la gastronomía española.

Durante el cóctel, los invitados disfrutaron de una cuidada selección de tapas tradicionales: croquetas, gildas, pintxos, berenjenas fritas al estilo andaluz, un cortador de jamón, un córner de quesos y varios espacios dedicados a las paellas, como homenaje a la cocina local.

La cena oficial comenzó con un ravioli de coquelet con manzana y tomate seco, servido con salsa pomodoro y parmesano, seguido de un bogavante lacado acompañado de ensalada de marujas, gajos de naranja y cebolla encurtida, junto a un sorbete de fruta de la pasión y menta como intermedio refrescante.

Como plato principal se sirvieron milhojas de solomillo de ternera, con crema de calabaza, patatitas risoladas y guisantes lágrima, en una presentación que equilibró técnica y sabor.

El postre fue un coulant de chocolate con toffee y sopa de chocolate blanco, mientras que la tarta nupcial sorprendió con una combinación original de nutella y frambuesas.

El maridaje corrió a cargo de los vinos de la propia bodega Le Domaine, que ofreció tres referencias exclusivas:

  • Oro de Castilla (D.O. Rueda)

  • Converso (D.O. Ribera del Duero)

  • Palacio de Bornos Brut Nature

Un menú que unió productos locales, técnica Michelin y sabor español, reflejando el equilibrio entre las raíces andaluzas de Stella y la elegancia internacional de la celebración.

El broche dulce corrió a cargo de una selección de postres inspirados en los sabores de Castilla y León, con ingredientes de temporada y una cuidada estética minimalista. Un cierre perfecto para un menú que, entre gastronomía, vino y servicio, alcanzó un coste aproximado de 400 euros por comensal, situando la boda no solo como un evento familiar, sino también como una demostración de excelencia culinaria y buen gusto.