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Ya llega la rifa del Marrano de San Antón

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Ya llega la rifa del Marrano de San Antón

Al marrano de San Antón le quedan solo tres días para despedirse de medio año libertad por las calles de La Alberca. El sábado tendrá lugar la tradicional rifa del animal en el municipio serrano, todo un acontecimiento que esta edición contará con un invitado especial: la periodista Inés Ballesteros, encargada de presidir la rifa.

El cerdito más famoso de España será sacrificado este sábado con motivo de la celebración de San Antonio Abad. Desde que fuera bendecido en el mes de junio, en la festividad de San Antonio de Padua, ha sido el protagonista del pueblo, sacándose fotos con turistas, niños y todos aquellos que han deseado llevarse un recuerdo de su visita al municipio.

rifa marrano san anton en la Alberca
Ataviados con los trajes típicos, los albercanos mostrarán cómo se elaboraban antiguamente los embutidos

A partir de las once de la mañana del día 17 comenzarán al ritmo de tamboriles los actos de la Rifa en la Plaza del pueblo, entre ellos la degustación popular de productos del cerdo ibérico.

Los asistentes podrán colaborar solidariamente adquiriendo en los distintos establecimientos comerciales de La Alberca alguna papeleta para la rifa, al precio de un euro. En esta edición el dinero recaudado en la rifa irá destinado a la Asociación Española Contra el Cáncer, que precisamente la conocida presentadora televisiva ha padecido y superado.

El ganador del sorteo puede llevarse el cerdo (160 kg) o recibir su valor en productos de cerdo ibérico elaborados.

Orígenes del Marrano de San Antón

Según cuentan los historiadores, la tradición del marrano de San Antón tiene sus orígenes en el siglo XV, cuando los judíos y musulmanes, temerosos de la Santa Inquisición, se escondían en los pueblos de la sierra, una de las zonas más seguras. Para demostrar su cristiandad, compraban cada año un cerdo que cebaban y después rifaban o dabán a las familias más desfavorecidas, para así garantizar su sustento durante todo el año. Una costumbre que había caído en el olvido hasta que hace algo más de un cuarto de siglo el Ayuntamiento albercano decidió recuperarla.