Los datos confirman que las dosis de refuerzo funcionan, pero falta una estrategia y para todos
Aunque la tercera dosis ha contenido la mortalidad de ómicron, los expertos reclaman avanzar a un nuevo escenario.
"Administrar múltiples dosis de refuerzo cada poco tiempo no es una estrategia sostenible". Así zanjaba hace unos días la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, en inglés) el debate sobre la cuarta dosis de la vacuna COVID contra cuya inoculación a gran escala ya se habían posicionado muchos expertos.
A la luz de los últimos estudios, la tercera dosis ha servido para que la rápida irrupción de ómicron no se refleje en los hospitales y en la mortalidad como ocurrió en las olas anteriores. Ahora bien, el organismo europeo insiste en la necesidad de desarrollar una estrategia "a largo plazo" sobre los tipos de vacunas con los que manejaremos la COVID-19 en el futuro.
Laboratorios y farmacéuticas ya han anunciado que están trabajando en vacunas capaces de protegernos frente a múltiples variantes del coronavirus o que proporcionen protección combinada ante otros virus respiratorios. Pero, mientras la ciencia llega a este puente, los expertos consultados insisten en que hacer que la vacuna llegue a todas las personas en cualquier rincón del mundo es el único dique posible para contener el avance imparable de esta pandemia.
Las vacunas que tenemos siguen siendo efectivas
Ómicron ha cambiado las reglas del juego. La irrupción de esta nueva variante a finales de 2021 ha alterado los esquemas de la pandemia y ha afectado a la efectividad de las vacunas, sobre todo donde ya eran más débiles: en la capacidad para contener los contagios. No obstante, los datos permiten comprobar su alcance.
Un ejemplo reciente y detallado llega desde Singapur, donde un grupo de científicos ha estudiado la intensidad de los síntomas entre vacunados y no vacunados. Su análisis, llevado a cabo entre 201 individuos en noviembre del año pasado, revela que casi el 74 % de los no vacunados desarrolló fiebre después de contagiarse, frente al 41 % de los que habían recibido la pauta completa. Solo el moqueo fue ligeramente más frecuente entre quienes estaban más protegidos.
Cuanto mayor es el porcentaje de población totalmente vacunada menor es el riesgo de desarrollar una enfermedad grave y acabar en el hospital. En nuestro país, los datos que publica semanalmente el Ministerio de Sanidad confirman el efecto de tener la pauta completa frente al virus: la incidencia en personas completamente vacunadas es considerablemente inferior a la de las no vacunadas. Según el último informe disponible, los casos entre personas de 60 a 79 años se reduce casi diez veces si tienen la pauta completa.
La conclusión es similar al observar cómo afecta la vacunación a las tasas de hospitalización y muerte en el grupo más protegido: el de los mayores de 80 años. Para esta parte de la población española, siempre según los datos que facilita Sanidad, el riesgo de infección es 12 veces mayor si no está vacunada, el de hospitalización se multiplica por diez y el de ingresar en UCI, por 16. Asimismo, el peligro de fallecimiento es 20,2 veces mayor cuando estas personas no están protegidas por dos dosis de la vacuna.
Y las terceras dosis también funcionan, por ahora
Por el momento, en España no hay datos diarios acerca de los contagios con dosis de refuerzo. Pero los primeros informes del estudio del Instituto de Salud Carlos III revelan que los anticuerpos neutralizantes frente a ómicron se multiplican por diez con este refuerzo. Un hallazgo que corroboran las tasas de muertes según estado de vacunación -que desglosan las dosis de refuerzo- en Suiza, Chile o Estados Unidos.
Las muertes durante la ola de ómicron en Suiza alcanzaron un pico de 17 decesos por cada 100.000 habitantes entre los no vacunados en la semana del 18 de diciembre. Sin embargo, la tasa entre personas vacunadas con pauta completa no llegó a dos muertes en esas mismas fechas y ni siquiera supuso una defunción entre los que habían recibido una dosis de refuerzo, según los datos recopilados por Our World in Data.
El esquema se repite en Chile o en Estados Unidos: a comienzos de diciembre las muertes escalaron hasta más de cinco de cada 100.000 en el país andino cuando las personas estaban sin vacunar o no habían completado su pauta, pero no pasaron de una entre la población que había recibido la tercera dosis. Del mismo modo, las tasas de mortalidad por tipo de vacunación se mantienen por debajo de uno cuando se ha inyectado una dosis de refuerzo, pero se disparan por encima de seis entre quienes no están vacunados.
Fuente: RTVE