5 maneras de aprovechar la comida que nos sobra
Los españoles tiramos a la basura una media de 1,3 millones de toneladas de comida al año que sería suficiente para alimentar a más de un millón de hogares. Estas son algunas de las formas para poner tu granito de arena y ayudar con el objetivo de la ONU para el año 2030: reducir a la mitad el desperdicio mundial de alimentos per cápita.
1. Sobras de pescado y carne
Hoy hemos comido un sabroso pollo asado, ha sobrado un filete o el pescado al horno no se ha acabado. ¿Qué hacemos con los restos? Prueba a hacer una tortillitas mexicanas con el pollo deshuesado y ‘deshilachado’; pica el filete, lo salteas con verduras y soja, y preparas una rica pasta; el pescado desmenuzado puede servir como un sabroso relleno para unos calabacines al horno.
2. Huesos
Del mismo pollo, la carcasa no se va aún a la basura. Mete los huesos asados en una olla y añade agua hasta sumergirlos. Cuece a fuego lento con un poco de sal. Cuela el caldo y ya tienes un rico consomé o, si le añades unos fideos, una sopa.
También se puede hacer con los huesos sobrantes de cualquier carne. Y si lo guardas en frascos en la nevera o en el congelador, te puede servir para guisos y salsas. Si lo congelas, no llenes del todo el tarro de cristal en el que lo conserves.
3. Pan duro
No tires el pan duro. También tiene segunda vida. Con este puedes hacer:
- Pan rallado.
- Picatostes para ensaladas, sopas y guisos al horno (unos diez minutos) o fritos (hasta que se doren) tras cortarlo en cubitos. Verás qué ricos si los sazonas con aceite de oliva y los condimentos que prefieras, como ajo en polvo, romero, pimienta negra o cebolla en polvo.
- Tostaditas sazonadas y horneadas para tus patés y tus quesos.
- Ingrediente de gazpacho o salmorejo. Se mete en agua unos minutos para ablandarlo.
4. Recortes de verduras
Añade los restos de verduras a una olla grande, cúbrelos con agua, condimenta con un chorrito de aceite y sal, llevarlo a ebullición y cuece a fuego lento durante 20 minutos.
Si quieres caldo, fíltralo y congélalo o refrigéralo. Sirve para preparar una sopa, cocinar pasta o legumbres más sabrosas y, en general, para potenciar el sabor de salsas y guisos. Si prefieres un puré, pasa por la túrmix y por un pasapuré.
Por otra parte, solemos desechar los tallos de las verduras como acelgas o berzas. Prueba a cortarlos en trozos pequeños y saltearlos con un poco de aceite de oliva y tus condimentos favoritos. ¡Es una fuente de nutrientes!
Tampoco tires las hojas verdes de las hortalizas de raíz, como la remolacha, las zanahorias y los rábanos. Salteadas sirven de guarnición y crudas se pueden añadir a la ensalada.
5. Cáscaras de frutas
Para hacer una rica mermelada de cáscaras de frutas, por ejemplo de naranjas o manzanas, cuécelas durante 25-30 minutos, las cuelas y hierves el líquido a fuego alto con azúcar y zumo de limón antes de verterlo en tarros o latas esterilizados.
Y no olvides que las cáscaras de los cítricos (lima, limón y naranja) sirven como ambientador porque absorben los olores. Ponlos en la huevera de la nevera o en algún rincón de la misma y notarás los resultados.