10 beneficios que aporta la ingesta de cítricos en la temporada de invierno
En esta época no podemos dejar de incluir en nuestra diaria naranjas y mandarinas europeas para enriquecer nuestros platos y prepararnos contra el frío.
En pleno periodo de bajas temperaturas, son frecuentes los resfriados, catarros o infecciones. Para evitarlos, necesitamos que nuestro sistema inmune se encuentre fuerte y preparado. Y nada mejor que incorporar a nuestro menú diario alimentos ricos en vitamina C como las naranjas y mandarinas europeas cuyos componentes promueven el buen funcionamiento de nuestro sistema inmune y nos facilitan cumplir el reto #LongLifeChallenge de tomar diariamente 5 piezas de frutas y verdura.
Estas frutas cítricas nos aportan muchos beneficios a nuestro organismo y actividad diaria. Aquí explicamos diez de ellos:
- Tienen un gran valor nutricional ya que contienen vitaminas y minerales, potasio, calcio, carotenos y fibra, especialmente pectina, cuya principal propiedad se relaciona con la disminución del colesterol y glucosa en sangre.
- Con baja concentración de calorías y alto contenido acuoso, son ideales para enriquecer nuestra dieta diaria sin engordar.
- Sus fitonutrientes como los flavonoides tienen un gran efecto beneficioso para la salud cardiovascular.
- Además, sus propiedades pueden contribuir a prevenir diferentes enfermedades por su enorme capacidad antioxidante.
- Tienen beneficios antiinflamatorios por lo que ayuda a evitar cuadros infecciosos y más en esta época de frío, propicia a catarros y gripes.
- Muy hidratantes. El 88% de la composición de estas frutas es agua por lo que tienen gran efecto hidratante para la piel y el organismo.
- Favorecen el mantenimiento de la flora intestinal. Al contener fibra, esta hace que el azúcar de la fruta sea saludable.
- Ayudan al sistema inmunológico. De su contenido vitamínico destacan la vitamina C, y Vitamina A que ayudan también al buen estado de la piel, cabello, mucosas, huesos etc.
- Aportan ácido Fólico. El ácido fólico interviene en la producción de glóbulos rojos y blancos y en la síntesis del material genético.
- Minerales para una buena actividad diaria. El mineral más abundante es el potasio, además, se pueden encontrar pequeñas cantidades de magnesio y fósforo, y calcio, muy efectivos para la buena marcha de nuestro organismo.
La naranja y sus características
Las naranjas son muy agradables por su sabor dulce y ácido y por su gran cantidad de refrescante zumo. Son muy versátiles y pueden encontrarse en diferentes formas. Deliciosas si se comen enteras -bajo la cáscara se encuentra una capa blanca conocida como albedo que contiene antioxidantes- pero también en zumo (siempre refiriéndonos a los de fruta fresca recién exprimidos). La versatilidad juega a su favor ya que pueden tomarse en cualquier momento como ingrediente y como fruta, y más en esta época ya que nos sirven para protegernos del frío; son fuente de folatos que, entre muchas propiedades, contribuyen al correcto funcionamiento del sistema inmunitario.
Las naranjas contienen minerales y vitaminas, sin embargo, el punto fuerte de esta fruta es su alto contenido en vitamina C, que hace que sea un alimento naturalmente antioxidante. Esta vitamina contribuye a la protección de las células contra el daño oxidativo. Al mismo tiempo, contribuye al buen funcionamiento del sistema nervioso, y ayuda a reducir el cansancio y la fatiga.
Mandarinas y clementinas: características
Por ser fáciles de comer y por su sabor fresco y jugoso, las mandarinas son de las frutas más apreciadas entre los consumidores para tomar entre horas como aperitivo rápido y saludable. También, por su diferentes tamaños y variedades (más grandes, más pequeñas, más dulces o ácidas) se pueden adaptar a todos los gustos de los consumidores.
Las mandarinas contienen minerales y vitaminas y un alto contenido en vitamina C como las naranjas, lo que les atribuye una gran capacidad antioxidante. Además, contienen gran cantidad de agua y fibra, motivo por el que resultan tan refrescantes e hidratantes. Y otra ventaja de esta fruta: no sigue madurando una vez cosechada, así que se puede comer cuando se quiera.