Hace justo un mes que el Restaurante El Candil, regentado por la familia Estévez, se vio obligado a cerrar sus puertas, tras 71 años de historia. El área de Urbanismo y Vivienda del Ayuntamiento de Salamanca ordenó su cierre por riesgo de derrumbe del edificio y obliga a apuntalar varias de sus plantas.
El 2011 se marchó con una pésima noticia para la hostelería salmantina, el cierre del Restaurante El Candil, Premio Alimentos de España en 1999 (accésit) y 2003 en la modalidad de “Mejor acción realizada en establecimientos de restauración en la presentación, selección, conservación y servicio de vinos, que con la presencia de una cualificada bodega contribuye a fomentar el mejor y más completo conocimiento de nuestros vinos con Denominación de Origen”.
![]() El edificio que albergaba el Candil, ahora declarado en ruina, hace esquina con la famosa "Calleja", durante años epicentro del tapeo local |
El Candil era uno de los restaurantes “de toda la vida” en Salamanca. Pese a su estilo clásico, fue un pilar fundamental de la famosa “calleja”, que durante años fue la zona de moda de la ciudad para ir a tomar un vino.
Entrar en El Candil era hacerlo en un local con sabor antiguo, donde el cochinillo o la ensalada de gallo seguían mandando en una carta tradicional que también se había abierto a los tiempos actuales sin abandonar los productos de Salamanca, una de sus grandes cualidades.
Igualmente se caracterizaba por una amplia bodega y por sus esfuerzos por acercar a los aficionados vinos poco conocidos y de difícil acceso a precios asequibles, a través de numerosas catas y jornadas. Su dedicación al vino se notaba además de en el restaurante en la barra, donde se cuidaba mucho el maridaje y el asesoramiento al cliente.
