La Alberca y la ancestral tradición del Marrano de San Antón
Viernes, 16 de Enero de 2026
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Cada año, el municipio salmantino de La Alberca revive una de sus tradiciones más singulares y centenarias: la del Marrano de San Antón. Esta costumbre, ligada a la festividad de San Antonio Abad -patrón de los animales-, combina historia, comunidad, solidaridad y folklore en una celebración que atrae tanto a vecinos como a visitantes
La tradición del Marrano de San Antón tiene raíces que se remontan a más de cinco siglos de historia en La Alberca. Cada año, el 13 de junio, festividad de San Antonio de Padua, se celebra la bendición del cerdo -popularmente conocido como el marrano de San Antón- y se le suelta por las calles del pueblo, donde pasa gran parte del año en completa libertad.
Durante esos meses, el marrano se convierte en un vecino más: los propios habitantes lo alimentan, miman y observan mientras se desplaza libremente por la localidad, creando una estampa única que simboliza la convivencia entre la comunidad y la tradición.
La culminación de esta tradición llega el 17 de enero, día de San Antonio Abad (San Antón), cuando tiene lugar uno de los momentos más esperados del calendario local. En la Plaza Mayor de La Alberca, el cerdo -ya conocido por todos en el pueblo- ha sido tradicionalmente rifado entre los asistentes después de más de seis meses de libertad.
Históricamente, la tradición implicaba sortear al cerdo para que pasara a manos de alguno de los vecinos o para intercambiarlo por productos cárnicos locales, pero en los últimos años ha evolucionado hacia un enfoque solidario. Actualmente, la recaudación que se obtiene mediante la venta de papeletas para la rifa se destina a causas sociales o a organizaciones no gubernamentales, como la Asociación Alcer o La Casa de los Ángeles, reforzando el valor comunitario de la celebración y su vínculo con la solidaridad.
Además de la rifa, la jornada de San Antón suele ir acompañada de bailes tradicionales, degustaciones de productos derivados del cerdo ibérico, música y convivencia entre locales y visitantes, consolidándose como una cita cultural y turística que refuerza la identidad de La Alberca.
El origen de esta costumbre está vinculado no solo a la festividad religiosa, sino también a tradiciones antiguas que señalaban la importancia de los animales y de la convivencia entre diferentes comunidades religiosas en épocas pasadas. Algunos estudios y crónicas señalan que en La Alberca, la celebración del Marrano de San Antón guarda memoria de épocas en que mostrar que se poseía un cerdo era un signo de integración social y seguridad, dado que poseer este animal daba fe de pertenencia a la comunidad.
Con el paso del tiempo, la tradición ha sabido conservar su esencia, integrando valores actuales como la responsabilidad animal y la solidaridad, sin perder el encanto popular que caracteriza a esta villa serrana declarada Conjunto Histórico-Artístico.
En años recientes, La Alberca ha adaptado algunos aspectos de la tradición para responder a valores contemporáneos sin renunciar a su carácter festivo. Por ejemplo, en 2025 se anunció que el cerdo bendecido no sería rifado de forma tradicional, sino que se realizaría una rifa solidaria de productos locales y que el animal sería acogido en un santuario para asegurar su bienestar, combinando el respeto por la tradición con un compromiso ético hacia los animales.
Así, el Marrano de San Antón sigue siendo uno de los rituales más emblemáticos y representativos de La Alberca, un patrimonio cultural vivo que une pasado, presente y futuro alrededor de un animal que simboliza, cada año, la solidaridad, el sentido comunitario y el arraigo de las costumbres serranas.
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