Barcelona propone dedicar una plaza a Silvestre Sánchez, el salmantino que dejó huella en la restauración
La propuesta, impulsada a nivel municipal, pone en valor una trayectoria estrechamente ligada al barrio y al desarrollo de un proyecto hostelero que durante décadas fue punto de encuentro para vecinos, visitantes y generaciones de clientes.
Barcelona quiere rendir homenaje a Silvestre Sánchez Sierra, empresario salmantino y fundador del histórico Restaurante Salamanca en la Barceloneta. La iniciativa parte del grupo municipal del PP, liderado por Daniel Sirera, y plantea que una plaza del barrio marinero lleve su nombre como reconocimiento a una trayectoria muy vinculada a la vida social y económica de la zona.
La propuesta pone el foco en el vínculo entre Silvestre y el lugar donde levantó su proyecto. Según recuerdan distintas informaciones, en abril de 1969 adquirió un pequeño bar conocido como 'Can Rosith' y lo transformó en el 'Restaurante Salamanca', que con el tiempo se convirtió en un punto de encuentro para vecinos, visitantes y personalidades atraídas por una cocina de producto y sabor reconocible.
A partir de ese primer local, su actividad creció hasta dar forma al Grupo Silvestre, con varios establecimientos en Barcelona, siempre con un hilo conductor: el carácter popular del barrio, el recetario con sello marinero y el guiño permanente a Salamanca -especialmente a través de productos como el jamón de bellota-.
La propuesta se debatirá el 20 de enero
El PP defiende que la ciudad debe visibilizar a quienes han contribuido al tejido económico y gastronómico de Barcelona, y plantea que el homenaje se ubique en un espacio próximo al restaurante. La iniciativa seguirá los trámites del Nomenclátor municipal y está previsto que se debata el 20 de enero en comisión.
Un 'embajador' de Salamanca en Barcelona
Silvestre Sánchez falleció el 5 de diciembre de 2025 a los 88 años. Desde entonces, múltiples voces han destacado su papel como referente del sector y su manera de llevar el nombre de Salamanca a Barcelona durante décadas, tanto por su trayectoria empresarial como por el cariño con el que recibía a los salmantinos que pasaban por sus locales.
Si la propuesta sale adelante, Barcelona sumará al mapa de la ciudad un recuerdo permanente a una figura que, desde la hostelería, ayudó a construir identidad de barrio y a hacer de la restauración un lugar de encuentro.