Contacto de Whatsapp: 608 818 459
Teléfono de contacto: 923 281 523

Periódico Digital de Gastronomía y Turismo de Salamanca

Periódico Digital de Gastronomía
y Turismo de Salamanca

Sábado, 12 de septiembre de 2026

Síguenos:
OBRAMAT DEL 1 AL 30 SEPTIEMBRE 2026

Fallece Pedro Morín del restaurante El Albero

Añádenos como fuente preferida en Google

Salamanca llora la pérdida de Pedro Morín, histórico hostelero y alma del restaurante El Albero, conocido por su pasión por la cocina tradicional y su estrecho vínculo con el mundo taurino.

Fallece Pedro Morín del restaurante El Albero
Fotografía del archivo de La Gaceta de Salamanca

Salamanca despide a Pedro Morín, emblemático hostelero y alma del restaurante El Albero, que falleció ayer martes 8 de julio. Su trayectoria ha estado profundamente ligada a la hostelería tradicional y a la promoción de la cultura taurina local.

Un restaurante con alma taurina

Morín fue durante décadas el responsable de El Albero, un mesón que se convirtió en todo un referente de la cocina salmantina, especialmente por su plato estrella: el rabo de toro. Situado en un entorno acogedor y con una decoración inspirada en el mundo taurino, el restaurante no solo ofrecía buena mesa, sino también un homenaje permanente a la fiesta brava.

Desde sus inicios, Pedro supo imprimir al local un carácter único, con paredes cubiertas de fotografías, carteles y recuerdos de grandes figuras del toreo. Gracias a su labor, El Albero fue mucho más que un restaurante: un punto de encuentro para aficionados, toreros y amantes de la cultura popular.


Compromiso con la tradición y la ciudad

Uno de los rasgos más destacados de Pedro Morín fue su implicación con la ciudad y con la Feria Taurina de Salamanca. Durante años, promovió el reconocimiento al toro más bravo del ciclo ferial, entregando como galardón esculturas del reconocido artista Venancio Blanco. Estas piezas se han convertido en un símbolo del compromiso entre arte, tradición y tauromaquia, y muchas de ellas fueron donadas por Morín al Museo Taurino de Salamanca.

Además, el hostelero salmantino entregaba placas conmemorativas a matadores y ganaderos, manteniendo viva la costumbre de agradecer y visibilizar el esfuerzo de los profesionales del toreo. Ese espíritu de reconocimiento y memoria cultural definió su modo de entender la hostelería: como una herramienta para compartir, valorar y conservar lo nuestro.