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Los vinos de la Sierra de Salamanca se doctoran en la capital

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Los vinos de la Sierra de Salamanca se doctoran en la capital

La Fonda Vera Cruz, un edificio de origen judío del siglo XV reconvertido en Escuela de Hostelería, fue el escenario elegido por la Denominación de Origen Protegida Sierra de Salamanca para presentar en sociedad a las 13 marcas que salen al mercado este año al amparo de ese sello de calidad. Dos años le han bastado a la DOP más joven de Castilla y León para conseguir captar la atención de los aficionados al vino y doctorarse en su tierra.

Las botellas de Cámbrico, Rochal, La Zorra, Valdeáguila, Cooperativa San Esteban y Antonio Aparicio encierran vinos con sentimientos convertidos en pequeños homenajes a la Rufete, una uva única en el mundo, que se cría en una paraíso natural como es la Reserva de la Biosfera de la Sierra de Francia, donde la convivencia entre el hombre y la naturaleza sigue estando basada en el respeto.
 

Las seis bodegas que forman, por ahora, la DOP Sierra de Salamanca siguen senderos paralelos pero llenos de matices. Entre la complejidad ecológica que destilan los vinos de Viñas del Cámbrico –Cámbrico rufete, Cámbrico Tempranillo, 575 uvas, Viñas del Cámbrico- y la rotundidad del Tiriñuelo de la Cooperativa de San Esteban, hay una abanico de vinos que hacen la delicia de los amantes del vino, como lo han demostrado las puntuaciones ofrecidas por Robert Parker, uno de los gurús del vino.

Los matices frutales que desprenden los vinos de Rochal –Zamayón Osiris y Calixto Nieto- o la suavidad que desprende La Zorra, el último vino en llegar a la Sierra de Francia, se entrelazan con el cuerpo de Antonio Aparicio –Sierrahonda y Valdeherreros-, y la personalidad del Alagón y Viña Salamanca de Valdeáguila, que desde Garcibuey conquista paladares en Alemania, Holanda, Suecia, Suiza, Japón, Italia, Reino Unido o Estados Unidos.

Unos senderos llenos de exigentes controles desde la cepa hasta la botella, que han servido para poner en el mercado unas 115.000 botellas, de 13 marcas distintas en su segundo año como DOP. “Hemos crecido un 15% respecto al primer año y el 75% de la producción de las bodegas ya está en la Denominación de Origen. Hemos pasado de 6 marcas en el marcado a 13 y la mayoría con rufete. Nuestro objetivo es ir creciendo poco a poco pero asegurando la calidad”, explica Miquel Udina, director técnico de la DOP Sierra de Salamanca.

Con el producto de calidad en las bodegas, el siguiente camino a recorrer es el que lleva hasta la copa. “Estamos trabajando en la comercialización pero poco a poco el mercado nos va aceptando. Los bares más innovadores de Salamanca ya nos tienen presentes y en algunos con mucha aceptación. Ahora nos falta entrar en el consumidor medio de la ciudad, pero creo que lo conseguiremos”, asegura Miquel.

En ese mismo sentido se expresa Josefa Martín, directora de la DOP, quien recuerda que los integrantes de este sello de calidad son seis bodegas pequeñas que apuestan por un producto elaborado con mucho mimo. “Sólo con que Salamanca nos apoyara, se lo mostrase al turismo y si de vez en cuando tomáramos una copa de vino de nuestra tierra, no habría problemas para vender toda nuestra producción…”, aseguró.

Durante más de dos horas, los vinos de la DOP Sierra de Salamanca cautivaron en la Fonda Vera Cruz, en un maridaje perfecto con el jamón de bellota de Ibéricos Calama de Mogarraz.