Mercadona transforma la venta de pescado y dice adiós al mostrador tradicional
Mercadona da un giro importante en una de sus secciones más emblemáticas. La compañía ha decidido eliminar las pescaderías tradicionales de sus tiendas para implantar un nuevo sistema basado en pescado en bandejas refrigeradas, sin necesidad de atención en mostrador.
Mercadona continúa avanzando en la transformación de sus supermercados con un cambio que no ha pasado desapercibido: la desaparición del mostrador tradicional de pescadería. En su lugar, la compañía apuesta por un modelo de autoservicio con pescado limpio, cortado y envasado, disponible directamente en bandejas refrigeradas.
Este cambio forma parte del nuevo modelo de tienda, conocido como 'Tienda 9', con el que la cadena busca adaptarse a los hábitos actuales de consumo y hacer la compra más eficiente y cómoda para el cliente. Se implanta como un cambio progresivo en todos sus establecimientos.
Las pescaderías de Mercadona: un nuevo modelo basado en la rapidez y la comodidad
La decisión no es casual. Según la propia empresa, responde a un análisis de comportamiento del consumidor en el que se detectan varias barreras: falta de tiempo, incomodidad al pedir en mostrador o dificultad para manipular el pescado en casa.
Con este sistema, el cliente puede elegir el producto directamente, sin esperas ni interacción, algo que agiliza notablemente la experiencia de compra.
Además, el pescado ya se presenta preparado en distintos formatos, filetes, rodajas o piezas listas para cocinar, lo que facilita su consumo en el día a día. En línea con estas recomendaciones, la Organización Mundial de la Salud aconseja consumir pescado entre dos y tres veces por semana dentro de una dieta equilibrada.
La clave: mejorar la calidad y la conservación
Uno de los argumentos principales de Mercadona es la mejora en la calidad del producto final. Al centralizar el corte y envasado en origen, se reducen las manipulaciones y se mantiene mejor la cadena de frío.
Esto permite, según la compañía, alargar la vida útil del pescado hasta seis días en refrigeración, frente a los dos días habituales del producto comprado en mostrador tradicional.
También se reduce el desperdicio alimentario. El formato en bandeja facilita a los clientes ajustar mejor las cantidades al consumo real de cada uno.

Un cambio que genera debate
Como ocurre con muchas transformaciones en el sector alimentario, este nuevo modelo no está exento de polémica. Mientras algunos consumidores valoran la comodidad y rapidez, otros echan en falta la atención personalizada del pescadero y la posibilidad de elegir la pieza al momento.
El debate está servido: eficiencia frente a tradición, rapidez frente a experiencia de compra.
Una transformación que redefine la venta de producto fresco
La eliminación de las pescaderías tradicionales se enmarca en una estrategia más amplia de modernización de Mercadona, que busca optimizar procesos, reducir tiempos y adaptarse a un consumidor cada vez más práctico.
El pescado no desaparece de sus tiendas, pero sí cambia la forma de comprarlo. Un movimiento que podría marcar tendencia en el sector y redefinir el futuro de los productos frescos en supermercados.