Iberwine 2010
Ayer se clausuró en Valladolid Iberwine 2010, la primera edición de esta feria celebrada en Castilla y León, que ha logrado integrar diferentes aspectos del sector vitivinícola y responder a las demandas actuales del renovado concepto de certámenes enológicos.
Los aspectos más destacados de la misión de Iberwine han sido tanto el impulso de la producción de vino como la sostenibilidad de las industrias relacionadas con él, con el objetivo de que se conviertan en el eje principal de la economía rural.
Los 8.000 metros cuadrados del recinto de la Feria de Valladolid han sido los anfitriones de la exhibición, que ha logrado reunir 230 stands, bodegas de catorce comunidades autónomas y la participación de caldos portugueses y americanos. A lo que se suma la centena de distribuidores llegados de veintisiete países diferentes y los más de 3.200 profesionales relacionados con la restauración que han acudido a la cita.
Las nueve denominaciones de origen con las que cuenta Castilla y León han tenido una presencia del 30% en la muestra. Sus caldos, con una cuota de mercado del 16,7 %, facturan en ventas más de 440 millones de euros al año.
Iberwine está orientada a los profesionales del vino, del turismo enológico y de las industrias relacionadas, como la restauración y la alimentación, razón por la que se han desarrollado actividades exclusivas para los mismos, entre ellas catas, talleres y conferencias temáticas sobre la viticultura, estrategias de mercado y la enología.
Sin embargo, no se ha querido desaprovechar la oportunidad de promocionar la cultura del vino entre el público generalista, sacando la feria a la calle a través de “Jaimas de Cata”, certámenes como “Un vino para una tapa” y ciclos titulados “Cine y Vino” o “Vino y Salud”, iniciativas que permanecerán en la capital vallisoletana hasta el día 29 de mayo.