Gripe aviar: ¿es seguro comer huevos y carne si están contaminados?
El virus H5N1 es altamente contagioso entre aves y puede provocar mortalidad significativa en granjas. Sin embargo, el riesgo para el ser humano es bajo, y no plantea problemas si los productos están bien cocinados
El Gobierno español ha impuesto el confinamiento temporal de las aves de corral criadas al aire libre en todo el país, para evitar que entren en contacto con aves silvestres migratorias, potenciales portadoras del virus H5N1. La medida obedece a un repunte importante de brotes de gripe aviar en Europa, lo que ha elevado el riesgo para las explotaciones avícolas.
Las medidas son preventivas: el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación las describe como temporales y se aplicarán “el tiempo que sea necesario” para contener el riesgo y tranquilizar tanto al sector avícola como a los consumidores. Las aves migratorias representan un vector clave para transmitir el virus a las aves de corral, y por eso se busca reducir el contacto.
El virus H5N1 es altamente contagioso entre aves y puede provocar mortalidad significativa en granjas, con consecuencias sanitarias y económicas muy graves.
¿Existe riesgo para los consumidores?
No hay riesgo para los consumidores, incluso en el caso improbable de que consumiesen carne o huevos contaminados por el virus, siempre que estén bien cocinados. "Hasta ahora, el contagio a seres humanos solo se ha dado por un contacto estrecho con los animales, por lo que la comida cocinada no debería dar ningún problema", aclara a RTVE Noticias José Antonio López, JAL, investigador y catedrático de Microbiología de la Universidad Autónoma de Madrid. "Lógicamente, lo ideal sería que estos productos no entrasen en la cadena alimenticia humana, pero, si esporádicamente, uno por ejemplo se come un huevo de una gallina que está infectada, siempre que esté bien cocinado, no debería haber problemas", subraya.
"Los virus de la gripe son muy termolábiles, es decir, a partir de 70ºC se inactivan totalmente, mueren. Si el alimento está cocinado, no hay peligro", coincide Juan José Badiola, catedrático emérito de Salud Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza. Además, tal y como cuenta, las medidas biosanitarias son muy estrictas en nuestro país, lo que aporta mayor seguridad al consumidor: "En cuanto aparece un brote de gripe aviar en una granja, automáticamente queda clausurada. No puede salir nada de allí, y menos al mercado alimentario".
El cierre de la explotación avícola conlleva siempre el sacrificio de todas las aves que hay en ella, como un procedimiento de último recurso obligatorio para detener la propagación del virus. Se complementa con rigurosas medidas de bioseguridad, como la restricción de movimiento de aves, desinfección exhaustiva, control de acceso a las granjas, y la eliminación segura de cadáveres para evitar el contacto con aves silvestres y otras fuentes de infección.
¿Y si la carne o los huevos proceden de otro país?
Tampoco debería preocuparnos. Es extremadamente difícil incluso que se dé la posibilidad de que esos productos estén contaminados, ya que las importaciones están muy controladas desde el punto de vista sanitario. "Los países que exportan a la Unión Europea deben cumplir unos estándares de seguridad alimentaria que son los mismos que tenemos aquí en España", puntualiza Badiola.
Además, en España la mayor parte de este mercado es nacional, seguido de lejos por otros países, sobre todo de la Unión Europea, donde la regulación alimentaria se caracteriza por su carácter estricto. En lo que llevamos de 2025, el principal país no comunitario al que hemos comprado huevos -con un 28% de las importaciones- es Ucrania, con 9,7 millones de kilos, según datos del Ministerio de Economía. Pero esta cifra, solo superada por los huevos importados de Portugal, representa un porcentaje ínfimo del consumo total de los hogares españoles.
¿Y qué ocurre con esos productos que no pasan ningún control sanitario?
Aunque pueda parecer paradójico, muchos productos considerados "ecológicos" quedan fuera de los reglamentos de seguridad alimentaria, por lo que conviene extremar las precauciones con ellos. "El concepto de productos ecológicos vende mucho, pero hay mucho mito, mucha leyenda urbana con respecto a su calidad. Lo cierto es que buena parte de esa comida casera no pasa los controles que aquella que llega a nuestros mercados oficialmente", defiende el catedrático de Microbiología José Antonio López.
López aclara que no se refiere a las granjas ecológicas estandarizadas, dedicadas a la producción masiva de huevos, las que "lógicamente también pasan los controles pertinentes", sino a “muchas granjas caseras, pequeñas, que por ejemplo crían gallinas, y no pasan los controles que sí pasan las grandes factorías y explotaciones, sean ecológicas o no". "Una familia puede tener cuatro gallinas en un corral, que no pasan los controles pertinentes y que, en un momento dado, como ocurre en el Sudeste asiático, pueden infectarse y transmitir el virus a esa familia", agrega.
Fuente: RTVE