Puesta en Cruz: la joya de Arribes
Martes, 11 de Febrero de 2025
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La variedad Puesta en Cruz es la próxima joya de la viticultura española. Lo dice cualquiera que prueba su versatilidad, calidad y carácter. Te lo mostramos con todo detalle en este artículo.
Muy desconocida fuera de Arribes del Duero, Puesta en Cruz recibe su peculiar nombre debido a la forma de su racimo: dos “hombros” en la parte más cercana al pedúnculo, lo que le otorga una silueta característica de cruz cristiana. Debido a esta particularidad, en algunas zonas de Arribes, también se conoce a la variedad con el adjetivo de “hombros”. Fuera de nuestras fronteras, en la zona del Alto Douro portugués, donde hay una pequeña representación, es denominada “rabigato”, haciendo alusión a la forma, como su nombre indica, de “rabo de gato”.
En cuanto a la historia de la variedad, cabe mencionar su antigüedad, ya que es una de las castas de uva más antiguas de toda Europa. Se menciona por primera vez en Portugal, en documentos oficiales del siglo XVI y en España en el año 1771. Si bien, aunque las menciones daten de siglos modernos, las investigaciones estipulan la existencia de Puesta en Cruz desde antes, seguramente desde época medieval.
Su zona de origen el valle del Duero: desde Arribes de Duero españoles hasta el Alto Duero portugués, dando su mejor expresión en terroires de los acantilados, es decir, en los famosos bancales, que bodegas como Pascual Fernández, en Fermoselle, están recuperando. En los bancales de los ríos Duero y Tormes se dan condiciones climáticas especiales, más cálidas, lo que permite a Puesta en Cruz, en las mayores altitudes, preservar la acidez de sus bayas. La agricultura en los bancales es milenaria y se ha dado en los más recónditos lugares del mundo y el tiempo, desde los territorios del Imperio Inca hasta Asia, pasando por el Mediterráneo, dado el gran beneficio que supone en la tierra: se protege la biodiversidad, ya que se crean reservorios o segmentos ecosistémicos de flora y fauna autóctonas, se contiene el barrido de las tierras que se producen con lluvias fuertes y protegen contra los incendios, ya que la tierra cultivada elimina hierba seca, donde el fuego se propaga de manera rápida.

Hoy por hoy, la variedad Puesta en Cruz se extiende por 5,13 hectáreas en total en España, todas ellas recopiladas en las localidades de Fermoselle donde hay cultivadas unas 4,50 hectáreas y Aldeadávila de la Ribera que tiene 0,32 hectáreas. El resto de los pueblos de las provincias que conforman Arribes tienen una presencia testimonial de esta casta, muchas veces entremezclada con otras variedades de uva, algo muy tradicional en los viñedos de Arribes, así como en Portugal donde existen poblaciones muy pequeñas en la zona de Vinhos Verdes.
Las investigaciones sobre el ADN de Puesta en Cruz concluyen que procede de un cruce natural entre la variedad Cayetana Blanca y otra variedad desconocida. Como descendientes de la variedad Puesta en Cruz tenemos:
En lo que respecta a su morfología, las hojas son medianas, redondeadas, dentadas y de color verde oscuro. La planta presenta un porte semierguido, pámpanos de ápice abierto y sin pelo, con un cierto tono rosado, de crecimiento potente. Sin embargo, este vigor excesivo no suele ser un problema en esta variedad ya que no presenta un rendimiento desmedido. Los racimos son de tamaño mediano, con una forma cilíndrico-cónico y bastante compacto, con un ala. Las bayas son pequeñas y redondeadas, con un hollejo fino y de un color amarillo verdoso.

La aparición de los racimos es temprana, con una maduración media. Produce una cosecha moderada cuyas uvas mantienen su acidez incluso en cosechas de años calurosos y poseen una resistencia intrínseca a la oxidación. Sin embargo, la Puesta en Cruz puede ser difícil de cultivar, es susceptible al oídio y al mildiu, que en años malos pueden reducir significativamente el rendimiento.
Los vinos producidos con la esta variedad son vinos con acidez equilibrada y con un potencial exquisito. Se puede decir que son vinos vivos, que normalmente envejecen bien, manteniendo su frescura, una de las características más poderosas de Puesta en Cruz. Tiende a ofrecer un abanico de aromas frutales a manzanas, peras, plátanos, higos e incluso árboles limoneros, naranjos, acacias y aromas vegetales, que se potencian con el envejecimiento en barrica. La sensación final que el vino deja en boca es ligeramente salina, que define claramente a los vinos criados en el granito de Arribes.
Como curiosidad final se debe apuntar que desde la universidad de Tras-os-Montes y Alto Douro (UTAD), se han llevado a cabo investigaciones medicinales de esta variedad ya que posee gran cantidad de fenoles, llamados viniferina, que tienen potentes propiedades antibacterianas. Según Ana Barros, responsable de la investigación, la variedad de uva Puesta en cruz, comparada con otras castas, es más eficaz de reducir el crecimiento de bacterias con mayor eficacia que un antibiótico comercial, disminuir el colesterol malo y aumentar el bueno, además de una la elevada actividad antioxidante.
Reportaje elaborado por Eduardo Cosme y Almudena Navarro Zamora.
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