Restaurante El Pecado
Natalie Portman, Ferrán Adriá y Pedro Almodóvar son algunos de los pecadores que no han podido resistirse a los placeres de la cocina más perversa de Salamanca; un restaurante de culto donde sucumbir a las más oscuras y deliciosas tentaciones…
Una casa centenaria de tres plantas en el mismísimo centro de la ciudad fue el enclave escogido por Luis Miguel Fernández hace ya una década para inaugurar un establecimiento diferente a lo que hasta el momento se había visto en la ciudad. El uso anterior de la casa, un anticuario llamado la Esfera condicionó la estética de El Pecado, que vistió sus paredes de carteles y tarros de farmacia antiguos, restauró vetustas sillas y creó un rinconcito muy apreciado por el comensal, una pequeña biblioteca que aguarda apilados más de 1.200 libros antiguos.
Sentimientos de nostalgia y romanticismo se entremezclan con la energía que transmiten los fucsias y naranjas, que colorean cada estancia del edificio, y con el ecléctico estampado animal que protagoniza uno de los comedores. En cada planta pequeños balconcitos muestran el –fabuloso- bullicio propio del casco antiguo de Salamanca, con el constante ir y venir de transeúntes y coches.
Es precisamente ese aire vintage que impregna el lugar el que también determina su oferta culinaria. A sus cimientos clásicos se unen platos repletos de volumen y colorido, que se elaboran en la buhardilla del edificio, para acabar minutos más tarde frente al comensal, que se sorprende por su singularidad y sus espléndidas proporciones.
Curiosa sin duda resulta su terrina de foie, cuyo emplatado reproduce una perfecta y apetecible porción de pastel, con una base de galleta caramelizada y cobertura de frutos rojos. Las Patatas bravas al aceite de wasabi, acompañadas de coloridas salsas y la Vampirización de langostinos a l’ast, que se sumergen en un fondo de soja al que le sigue una inmersión en un cremoso alioli de perejil, son entrantes resultones, ideales para compartir.
El matiz contemporáneo abarca platos clásicos elaborados bajo un prisma de actualidad, entre ellos el exitoso cochinillo confitado o la versión de las patatas meneás, que aunque más ligeras que las originales se presentan acompañadas de farinato y morcilla autóctonos, aspecto que le aporta contundencia.
Y para postre, una selección de aparentes creaciones como las flores de almendra sobre crema de natillas, el coulant casero de chocolate negro o la cremosísima mousse de arroz con leche sobre piña colada.
Menú del día: 15€ (postre pan y agua incluído, vino no incluído)
Precio medio a la carta: 40-45 €
Capacidad: 40 comensales
En este restaurante no se permite fumar
Abierto todos los dias
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