Los alimentos tradicionales como las legumbres pueden aportar grandes utilidades más allá de sus nutrientes. Como la generación de riqueza a nivel gastronómico, y lo que es más extraordinario a nivel medioambiental.
Según un estudio publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, aumentar la ingesta de legumbres a 3-4 raciones semanales durante todo el año, supondría una gran cantidad de ventajas para nuestra salud, dado que son una fuente de vitaminas, minerales y proteínas, como señalamos detalladamente en el artículo: 5 Razones por las que deberíamos comer legumbres.
Sin embargo, en este artículo nos centraremos en otro tipo de beneficios más desconocidos, como el hecho de que el cultivo de las legumbres fomenta una agricultura sostenible, o que resultan ser un aliado inesperado frente al cambio climático.
A continuación podemos ver de forma resumida los muchos beneficios de este superalimento:
- Se conservan fácilmente, permitiendo un almacenamiento de larga duración, durante meses sin perder sus propiedades, además de ser un producto de bajo precio, asequible para las familias. Tanto si se consumen en su forma seca, como en conserva, son un buen recurso, que nunca falta en nuestra cocina.
- Fomentan la agricultura sostenible, dado que permite un consumo de agua tres veces menor de lo que se necesita en la producción de otras fuentes de proteínas procedentes de la ganadería como el pollo e incluso en el caso de la ternera que supone un consumo de agua de hasta 13.000 litros por un kilo de carne.
- También mejoran la fertilidad del suelo aportándole nutrientes que lo protegen y aumentan su productividad. Esto hace, que se incremente la biodiversidad de estas zonas, creando paisajes más ricos y variados en vegetación, animales e insectos, que se alimentan de las hiervas y flores que ahora crecen gracias a ese aporte de nutrientes del que se enriquece el suelo.
- Los residuos del cultivo de leguminosas de grano, también pueden utilizarse como alimento para los animales, lo que permite reutilizar una parte de la producción dándole otro uso y evitando la generación de desperdicios.
- Son un aliado frente al cambio climático, ya que, reducen de forma indirecta las emisiones de gases de efecto invernadero al tener una menor huella de carbono, lo que supone una buena alternativa frente a otras fuentes de alimentación ricas en proteínas, cuya producción supone una mayor emisión de gases.