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Beneficios de la leche: mitos y realidades

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Cada español consume de media en el hogar 60,9 litros de leche líquida anualmente, 13 kg de yogures y leches fermentadas, 8 kg de queso y 400 gramos de mantequilla. En total alrededor de 96 litros de leche al año, si tenemos en cuenta también batidos, natas, postres lácteos… Pero, ¿la leche es buena? ¿Qué aporta? En OCU no despejas las dudas y buscan aclarar la cuestión fundamental: tomar leche ¿sí o no?

Beneficios de la leche: mitos y realidades

España es el quinto país de Europa en consumo de leche, tras Finlandia, Suecia, Irlanda y Holanda.

La factura de la leche supone alrededor del 12% del consumo en alimentación, aproximadamente  0,62 euros por persona y día, lo que la convierte en uno de los alimentos más económicos, y además tiene una gran versatilidad por su transformación en yogures, quesos, mantequilla, nata y muchos otros derivados lácteos. Pero en los últimos años proliferan las polémicas en torno al consumo de leche, y sus detractores esgrimen argumentos que pretenden ser convincentes. ¿Leche sí o leche no? Esa es la cuestión. Sal de dudas.

¿Los adultos necesitan tomar leche?

Hay pocos alimentos tan completos nutricionalmente como los lácteos, y a su vez tan polémicos. Desde hace unos años han surgido corrientes en contra del consumo de leche y sus derivados, pero ¿hay razones objetivas para recomendar no tomarla?

Los detractores del consumo de leche defienden la postura de que ningún mamífero la toma después del periodo de lactancia. Una vez destetado, el animal tiende a perder la actividad enzimática que permite su digestión. No obstante el hombre es el único mamífero capaz de obtener leche de otro mamífero, y por lo tanto es también el único que continúa tomando leche toda su vida.

Este hecho ha provocado que en sociedades donde el consumo de leche es habitual no se haya perdido esa capacidad enzimática para digerirla. Por ejemplo, en los países nórdicos, donde la intolerancia a la lactosa no es habitual. Al contrario sucede en determinadas zonas de África o Asia, donde la intolerancia es mayor, simplemente es una adaptación genética. En el área del Mediterráneo, las personas intolerantes a la lactosa son entre 15% y un 20%.

¿Intolerancia a la lactosa es alergia a la leche?

Intolerancia y alergia son dos cosas diferentes. 

La persona alérgica lo es fundamentalmente a las proteínas de la leche. Su ingesta desencadena una respuesta inmune con síntomas de eczema, sarpullido, hinchazón de la boca y labios... Se presenta en la edad temprana y el único tratamiento es la eliminación de la leche de la dieta.

La intolerancia a la lactosa viene causada por la ausencia o déficit en la producción de la enzima lactasa y suele acarrear problemas digestivos, hinchazón, diarreas, flatulencias... Se desarrolla en individuos adultos.

En función del tipo de intolerancia a la lactosa, más o menos severa, se pueden optar por consumir otro tipo de lácteos, como los quesos o los yogures. Estos últimos son más recomendables, porque por un lado contienen menos lactosa y por otra los propios fermentos del yogur producen enzimas que ayudan a la digestión.

¿Es la leche un alimento completo?

La leche es un alimento adaptado para proporcionar los nutrientes necesarios a las crías de los mamíferos. La de vaca es rica en proteínas (el aporte por 100 kcal es similar al de la carne), de alto valor biológico, con grasas y lactosa (único alimento que la contiene). También es fuente de potasio, magnesio, sodio, calcio y vitaminas A, D y algunas del grupo B.

La única pega nutricional que tiene la leche es su bajo contenido en hierro, ya que los bebés nacen con unas reservas de hierro que les permiten disponer de él hasta la incorporación de la alimentación complementaria (destete).

¿La leche protege frente a las enfermedades?

Cuando hablamos de curar o proteger frente a determinadas enfermedades, nos debemos referir siempre a la literatura científica. Por ejemplo, la Fundación Mundial para la Investigación del Cáncer especifica el papel protector de la leche, concretamente frente al cáncer de colon y al de recto, unos de los cánceres asociados con hábitos alimentarios más habituales.

Por otra parte, al contrario de lo que reza la creencia popular, la obesidad tiene menor incidencia dentro de aquellas personas que toman leche de manera habitual. Hablamos de leche, no de otro tipo de lácteos, como la mantequilla o los quesos grasos, cuya frecuencia de consumo sea en ocasiones excesiva.

Se tienen también evidencias de que las personas que toman leche pueden reducir hasta un 10% el riesgo de sufrir síndrome metabólico. Todos estos efectos van muy ligados a la propia composición de la leche y muy especialmente con el calcio.

¿La leche desnatada se hace añadiendo agua a la leche?

Esta creencia popular es totalmente falsa. Para obtener una leche desnatada, se hace pasar la leche por una desnatadora, que por centrifugación elimina la materia grasa de la leche y las vitaminas liposolubles asociadas, vitamina A y D.

Fuente: OCU