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Cinco formas de comer pulpo que querrás probar este 8 de octubre

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Cada 8 de octubre el pulpo se convierte en protagonista con la celebración del Día Mundial del Pulpo, por eso hoy veremos desde las recetas más tradicionales hasta combinaciones mucho más atrevidas, pues sus posibilidades en la cocina parecen casi tan numerosas como las curiosidades que rodean a este singular cefalópodo.

Cinco formas de comer pulpo que querrás probar este 8 de octubre

Hoy el pulpo sale del fondo del mar para convertirse en protagonista de una jornada que combina divulgación, gastronomía y tradición. Su inteligencia, sus sorprendentes características biológicas y su enorme versatilidad en la cocina explican por qué este cefalópodo ocupa un lugar destacado tanto en los océanos como en muchas mesas.

¿Por qué el Día Mundial del Pulpo se celebra el 8 de octubre?

El Día Mundial del Pulpo se celebra cada 8 de octubre y tiene como finalidad llamar la atención sobre las características, inteligencia y particularidades de estos animales marinos, así como sobre las amenazas que afectan a sus poblaciones y ecosistemas.

La propia fecha encierra un pequeño juego relacionado con el protagonista de la jornada. Octubre -October en inglés- recuerda a la palabra octopus, mientras que el número ocho hace referencia a sus característicos ocho brazos.

Más allá de la gastronomía, esta jornada se ha convertido también en una oportunidad para divulgar la importancia de proteger los ecosistemas marinos y conocer mejor a una especie que destaca por unas capacidades muy poco habituales dentro del mundo animal.

Un animal extraordinario bajo el mar

El pulpo no resulta fascinante únicamente cuando llega a la mesa. Es considerado uno de los invertebrados con mayores capacidades cognitivas y puede aprender, resolver problemas e interactuar de manera compleja con el entorno.

Entre sus características más llamativas se encuentra que posee tres corazones: dos se encargan de impulsar la sangre hacia las branquias y otro hacia el resto del organismo.

Su capacidad para modificar rápidamente el color y la textura de la piel le permite camuflarse, protegerse e incluso utilizar esos cambios como forma de comunicación. A ello se suma un sistema nervioso especialmente complejo y distribuido en buena medida por sus brazos, que pueden realizar movimientos y manipulaciones de gran precisión.

Los pulpos están presentes en océanos de todo el planeta y han despertado durante décadas el interés de científicos y especialistas por su capacidad de aprendizaje y adaptación.

Un alimento con interesantes propiedades nutricionales

En la cocina, el pulpo destaca además por un perfil nutricional interesante. Se trata de un alimento con bajo contenido en grasa y un aporte calórico reducido cuando se prepara de manera sencilla.

Según los datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 100 gramos de pulpo aportan aproximadamente 10,6 gramos de proteínas y solo un gramo de grasa. También destaca su contenido en minerales como selenio, yodo, fósforo, calcio, hierro y zinc, además de vitaminas, especialmente la vitamina B12.

Una ración de pulpo puede aportar, además, una cantidad significativa de selenio y yodo. Como ocurre con cualquier alimento, su perfil nutricional final dependerá también de cómo se cocine y de los ingredientes que lo acompañen: no será igual un pulpo cocido y aliñado que una elaboración con abundantes salsas, quesos o grasas.

Y precisamente una de sus grandes virtudes gastronómicas es su versatilidad. Aunque el pulpo á feira siga siendo una de las elaboraciones más reconocibles, existen muchas otras formas de llevarlo a la mesa.

Cinco recetas para celebrar el Día Mundial del Pulpo

1. Pulpo con puré de patata: un clásico que nunca falla

Pulpo y patata forman una de esas parejas que funcionan casi de cualquier manera. Una alternativa al tradicional pulpo á feira consiste en servir los tentáculos enteros, marcados a la plancha, sobre una base cremosa de puré de patata.

Para prepararlo se puede partir de pulpo previamente cocido. Los tentáculos se marcan en una sartén o plancha muy caliente con unas gotas de aceite hasta que estén ligeramente dorados por fuera.

Mientras tanto, se prepara un puré de patata suave con patata cocida, aceite de oliva o mantequilla y un toque de sal. Se coloca el puré en la base del plato y encima el pulpo. Para terminar, una sencilla ajada de ajo, aceite de oliva y pimentón aporta el guiño final a los sabores tradicionales. Esta combinación de pulpo a la plancha, puré y ajada es una de las formas habituales de reinterpretar el clásico plato gallego.

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2. Ensalada de pulpo: fresca, sencilla y llena de color

Para quienes buscan una alternativa más ligera, la ensalada de pulpo demuestra que este ingrediente también funciona especialmente bien en platos fríos.

La base puede prepararse con pulpo cocido cortado en rodajas, acompañado de tomate, cebolla, pimiento rojo y verde y diferentes hojas verdes. También se pueden incorporar aceitunas, alcaparras o algún fruto seco para añadir diferentes texturas.

El aliño puede mantenerse sencillo: aceite de oliva virgen extra, unas gotas de limón o vinagre, sal y perejil fresco. El resultado es una receta rápida y muy adaptable que permite aprovechar pulpo ya cocido y tener un entrante preparado en pocos minutos.

Puede servirse recién elaborada o dejarla reposar ligeramente en frío para que el pulpo tome el sabor del aliño.

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3. Pulpo a la diabla: para quienes buscan un punto picante

La tercera propuesta cambia completamente de registro. El pulpo a la diabla tiene raíces en la cocina mexicana y se caracteriza por una salsa potente elaborada a partir de diferentes variedades de chile.

Una de las versiones tradicionales utiliza chile de árbol, chile puya y chile ancho, acompañados de ajo, clavo, vinagre y especias. Los ingredientes se cocinan y trituran hasta obtener una salsa intensa en la que posteriormente se marina el pulpo cocido.

Después se marca el pulpo en una sartén hasta que empiece a dorarse y se incorpora la salsa para que termine de impregnarse de todos los sabores.

Puede acompañarse de arroz blanco, patatas, guacamole o verduras, creando una elaboración bastante alejada de las recetas españolas más tradicionales pero que demuestra hasta dónde puede llegar la versatilidad de este producto.

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4. Pizza de pulpo á feira: cuando Galicia se encuentra con Italia

¿Pulpo en una pizza? La combinación resulta mucho más lógica de lo que podría parecer.

Esta receta parte de los sabores característicos del pulpo á feira para trasladarlos a una base de pizza. Sobre la masa se dispone una ligera capa de tomate, mozzarella y rodajas de pulpo previamente cocido. Finalmente se añaden pimentón y un hilo de aceite de oliva virgen extra antes de introducirla en el horno.

Una de las versiones publicadas de esta receta incorpora incluso copos de patata en la propia masa para recordar a los tradicionales cachelos que suelen acompañar al pulpo en Galicia.

El resultado es una forma diferente de acercar uno de los platos más reconocibles de la gastronomía gallega a un formato informal y pensado para compartir.

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5. Arroz con pulpo: sabor marinero en una cazuela

El pulpo también funciona especialmente bien en arroces y permite preparar desde versiones secas hasta arroces melosos o caldosos.

Para una preparación sencilla se puede comenzar con un sofrito de ajo, cebolla y tomate, al que se añade pimentón antes de incorporar el arroz. Después se agrega fumet o caldo de pescado y se deja cocinar.

El pulpo, previamente cocido y cortado en trozos, puede añadirse durante los últimos minutos para evitar que una cocción demasiado larga altere su textura.

La receta admite numerosas variaciones y puede enriquecerse con otros productos marinos como gambas, langostinos, sepia o calamar. El arroz con pulpo puede prepararse tanto seco como meloso o caldoso, adaptando principalmente la cantidad de caldo y el recipiente utilizado.

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