El gratinado de patatas de Jordi Roca que está conquistando las redes
Jueves, 22 de Enero de 2026
HosteleriaSalamanca.es
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El chef ha vuelto a captar la atención del público con una receta que demuestra cómo la cocina tradicional puede reinventarse sin perder su esencia. Su gratinado de patatas, elaborado con tocino y un guiño aromático muy especial, se ha convertido en uno de los platos más comentados de los últimos días, reivindicando el valor de los pequeños detalles en la cocina.
Aunque es mundialmente conocido por su faceta más creativa en el terreno de la pastelería, Jordi Roca lleva tiempo defendiendo la importancia de la cocina esencial, aquella que se apoya en recetas reconocibles y bien ejecutadas. En distintas entrevistas y apariciones públicas, el chef ha insistido en que dominar los platos clásicos es imprescindible para entender la gastronomía en su conjunto.
Esta filosofía se refleja claramente en una publicación reciente en sus redes sociales, donde explica cómo preparar un gratinado de patatas sin atajos ni excesos, prestando especial atención al corte uniforme, la cocción lenta y el equilibrio entre cremosidad y gratinado final.
Lejos de reinterpretaciones complejas, la receta apuesta por ingredientes básicos y un proceso cuidado. El chef incide en que el éxito del plato no está en añadir capas de sabor innecesarias, sino en respetar los tiempos y lograr que la patata se cocine de forma homogénea, absorbiendo bien la nata y alcanzando una textura melosa en el interior.
El horno juega un papel fundamental: una primera cocción suave permite que la patata se haga sin secarse, mientras que el golpe final de temperatura consigue ese gratinado dorado que define al plato.
Para 4 personas
Ingredientes:
Preparación
Las patatas se pelan y se cortan en láminas finas, mejor si es con mandolina, y se reserva una fuente de horno bien untada con mantequilla. El tocino se corta en tiras finas y se aromatiza con un toque de vainilla, tal y como muestra Jordi Roca en el vídeo, una combinación que aporta un matiz muy personal al plato.
En la fuente se van montando capas de patata, sal y pimienta, nata, queso rallado y parte del tocino aromatizado, repitiendo el proceso hasta terminar los ingredientes. El conjunto se hornea a 180 ºC durante unos 55 minutos, hasta que las patatas estén tiernas y la superficie quede bien dorada y gratinada. Tras un breve reposo, el gratinado está listo para servir.

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