La nutricionista May Morón: "La hora a la que comemos influye en la digestión, la energía y la inflamación"
Jueves, 22 de Enero de 2026
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La nutricionista May Morón pone el foco en un aspecto clave de la alimentación que a menudo pasa desapercibido: el impacto que tienen los horarios de comida en la digestión, la energía y la inflamación. Una cuestión respaldada por la fisiología del cuerpo y los ritmos biológicos que regulan nuestro metabolismo.
En los últimos años, la nutrición ha dejado de centrarse únicamente en qué comemos para empezar a poner el foco también en cuándo lo hacemos. Una de las profesionales que más insiste en esta idea es la nutricionista May Morón, especializada en salud digestiva y educación nutricional, y muy activa en redes sociales, donde divulga hábitos sencillos para mejorar el bienestar diario desde la alimentación.
Según explica, la hora a la que realizamos las comidas tiene un impacto directo en la digestión, los niveles de energía y los procesos inflamatorios del organismo, y no se trata solo de una cuestión de comodidad o rutina.
Nuestro cuerpo funciona siguiendo ritmos biológicos, conocidos como ritmos circadianos. Estos regulan funciones tan importantes como la digestión, la secreción de enzimas o la sensibilidad a la insulina. Comer muy tarde, especialmente por la noche, puede dificultar estos procesos.
Cuando las comidas se realizan fuera de esos ritmos naturales, la digestión se vuelve más lenta y pesada, favoreciendo molestias como hinchazón, acidez o sensación de pesadez. Por eso, Morón insiste en que no solo importa lo que hay en el plato, sino el momento en el que lo ingerimos.
Otro de los puntos clave es la relación entre los horarios de comida y los niveles de energía. Comer tarde o hacer comidas muy copiosas en momentos inadecuados puede provocar el conocido 'bajón' tras comer, con somnolencia, falta de concentración y cansancio.
Según la nutricionista, adaptar las comidas a horarios más tempranos y regulares ayuda a mantener niveles de energía más estables a lo largo del día, mejorando el rendimiento físico y mental.
May Morón también señala que comer de forma desordenada o muy tardía puede favorecer un estado inflamatorio crónico, especialmente si se combina con cenas abundantes y poco tiempo de descanso posterior.
El cuerpo necesita varias horas para completar correctamente la digestión antes de dormir. Cuando este proceso se interrumpe, se generan respuestas metabólicas menos eficientes que, mantenidas en el tiempo, pueden afectar a la salud digestiva y general.
Entre las pautas más repetidas por la nutricionista destacan:
Pequeños ajustes en el horario pueden marcar una gran diferencia en cómo nos sentimos cada día.

El mensaje de May Morón es claro: no se trata de seguir reglas estrictas, sino de entender cómo funciona nuestro cuerpo y adaptar la alimentación a sus ritmos naturales. Comer mejor no siempre significa cambiar radicalmente el menú, sino aprender a respetar los tiempos del organismo.
Una mirada práctica que recuerda que la salud digestiva, la energía y el bienestar empiezan, muchas veces, por algo tan simple como mirar el reloj antes de sentarnos a la mesa.
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