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La moda del Aperol: del sabor italiano al fenómeno social

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De un aperitivo tradicional italiano a protagonista indiscutible de terrazas, stories e influencers. El Aperol Spritz ha conquistado el verano con su color vibrante y estética irresistible. Pero, ¿realmente nos gusta su sabor o solo nos seduce su imagen? Analizamos el fenómeno que divide opiniones y copa copas.

La moda del Aperol: del sabor italiano al fenómeno social

El Aperol es mucho más que un trago colorido. Nació en 1919 en Padua, Italia, creado por los hermanos Barbieri como un aperitivo ligero y refrescante, cuyo nombre proviene del término francés 'apéro'. Con el tiempo, encontró su combinación perfecta en el spritz veneciano, mezcla que dio origen al hoy célebre Aperol Spritz. Tras la adquisición de la marca por el Grupo Campari en 2003, su popularidad se disparó gracias a potentes campañas de marketing, alcanzando un crecimiento global notable. Su receta original, aún secreta, se basa en naranjas, ruibarbo, genciana y otras hierbas, y ofrece un sabor cítrico, dulce y ligeramente amargo con solo un 11% de alcohol.

La preparación del cóctel es sencilla: tres partes de vino blanco espumoso Prosecco, dos de Aperol y una de soda, servido con hielo y una rodaja de naranja. Esta facilidad, junto a su llamativo color naranja brillante, ha contribuido a su éxito en redes sociales. El Aperol Spritz se ha convertido en uno de los cócteles más compartidos en Instagram y TikTok, al punto de ser considerado por algunos como 'la bebida más fotogénica del verano'. Según el medio estadounidense Real Simple, en 2024 fue el cóctel más buscado en Google en 21 estados de Estados Unidos, superando a clásicos como el margarita o el mojito.

¿Moda pasajera o estilo de vida?

Pero más allá de su imagen atractiva, el Aperol también genera críticas. Hay quien lo considera un producto sobrevalorado, más pensado para el postureo que para el disfrute real. Su sabor, demasiado dulce-amargo o plano para algunos paladares, ha abierto un debate: ¿bebemos Aperol porque realmente nos gusta o porque queda bien en la foto?. La pregunta no es menor, especialmente si se analiza el fenómeno desde una perspectiva sociocultural. El Aperol encaja perfectamente en la tendencia global hacia bebidas con menos alcohol, fáciles de beber, asociadas a momentos de ocio social y muy alineadas con la estética digital actual.

Variantes como el Campari Spritz, el Select o incluso el Hugo Spritz compiten por ser la nueva bebida estacional, pero de momento, el Aperol sigue liderando gracias a su fuerte posicionamiento en hostelería y redes. Y aunque su éxito pueda estar inflado por la imagen, lo cierto es que su origen y evolución forman parte de una larga tradición italiana del aperitivo que, al menos por ahora, ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos con una mezcla de historia, color y marketing.


A todo este fenómeno se suma el papel de las redes sociales como altavoz y catalizador. La imagen del Aperol Spritz, con su copa balón repleta de hielo, su color naranja vibrante y el destello del sol reflejado en el cristal, se ha convertido en un icono visual del verano. Cada publicación en Instagram, cada brindis en una terraza y cada vídeo de 'cómo preparar el spritz perfecto' no solo refuerzan su popularidad, sino que también construyen una identidad colectiva: la del consumidor que busca más la estética que la experiencia sensorial. El Aperol no es solo una bebida, es una declaración visual, una postal de lifestyle que se consume tanto con el paladar como con la cámara del móvil. Y ahí radica buena parte de su fuerza: en una era donde lo visual manda, su mayor ingrediente quizá no sea la naranja amarga, sino la imagen que proyecta.