Multa por no acabarse el plato en Hong Kong
Fuente: Abc.es
El sector de la restauración ha pasado de generar 282 toneladas diarias de basura en el año 2000 a las 701 toneladas de 2005. Para acabar con el derroche de comida que se tira cada día en la ex colonia británica, los restaurantes ya penalizan con unos dos euros a quien no se termine su plato.
| ¿Medio lleno o medio vacío? La eterna dualidad de la vida vuelve a enfrentar, esta vez, a los dueños de los restaurantes de Hong Kong con sus clientes, puesto que cada uno ve no ya la botella, sino el plato, como más le conviene | ![]() |
Para hacernos una idea del problema, conviene situarse, por ejemplo, en una típica y copiosa cena de negocios en la antigua colonia británica, una de las principales capitales financieras del planeta. Tras degustar innumerables delicias propias de la cocina cantonesa, y por supuesto después de brindar con los consabidos “gan beis” de rigor, los comensales salen entre risas del restaurante totalmente saciados y achispados por los fuertes licores chinos.
Para desesperación de los sufridos camareros, atrás dejan una pila de platos medio llenos – medio vacíos, según ellos – y donde los restos de comida hasta sobresalen de los bordes.
A los chinos les gustan las comidas copiosas y que haya muchos platos sobre la mesa, aunque luego se dejen la mitad. Esta escena, cada vez más habitual tanto en Hong Kong como en el resto del territorio chino, ha llevado a los restauradores de la isla a adoptar una drástica decisión: multar a todo aquél que no se acabe el plato. Por eso, las cartas y menús de muchos restaurantes de la ex colonia británica incluyen ya, junto a los precios de las comidas y bebidas, una penalización de hasta 20 dólares de Hong Kong (unos dos euros) por dejar sobras en la mesa.
De esta manera, se pretende acabar con el derroche de comida que se produce cada día en los establecimientos de esta ciudad de seis millones de habitantes. No en vano, el sector de la restauración ha pasado de generar 282 toneladas diarias de basura en el año 2000 a las 701 toneladas de 2005, lo que ha disparado todas las alarmas del Gobierno local por el enorme desperdicio que conllevan tales cifras.
Para controlar este grave derroche, los dueños de los restaurantes se han visto obligados a incluir las penalizaciones en sus menús, aunque más como una medida disuasoria que como una amenaza real.
“Las multas son un aviso porque, al fin y al cabo, ¿quién puede permitirse el lujo de perder clientes?”, explicaba al diario South China Morning Post el portavoz de la Federación de Restaurantes de Hong Kong, Simon Wong Ka-wo.
