Acrilamida: tips para controlar este contaminante natural
Lunes, 1 de Septiembre de 2025
HosteleriaSalamanca.es
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¿Sabías que las patatas demasiado fritas pueden ser perjudiciales para la salud? Se forma una sustancia tóxica, la acrilamida, que es potencialmente cancerígena. La temperatura y la forma de freír influyen en la cantidad de acrilamida: aunque el fabricante de tu airfrayer indique freír las patatas a 195°C, por seguridad toxicológica hazlo a 175°C.
La acrilamida no es un contaminante nuevo: se forma de manera natural durante el proceso de cocinado de los alimentos ricos en hidratos de carbono, como los cereales y las patatas, a temperaturas superiores a 170ºC y en ambientes de baja humedad.
El problema surge cuando los alimentos se fríen, tuestan u hornean en exceso, pues entonces se producen altas concentraciones de acrilamida. Resulta imposible evitar por completo la presencia de acrilamida, pero sí se puede controlar que no pase de los límites seguros.
Se calcula que el 49% de la exposición de un adulto a la acrilamida se debe a las patatas fritas (industriales y caseras) y asadas. El café es el responsable de hasta el 34% y el pan, hasta un 16%.
Otros alimentos sensibles son los cereales para desayuno, galletas, bollería y productos de pastelería, y también los alimentos infantiles elaborados a base de cereales para lactantes y niños de corta edad.
¿Cuánta acrilamida hay en unas patatas fritas caseras? En OCU jam probado a freír patatas en diferentes versiones para medir en el laboratorio la cantidad de acrilamida que se produce.
Eligieron patatas frescas y congeladas con cortes de diferentes grosores: tipo paja (5 mm), bastones tradicionales (10 mm) y en gajos (20 mm).
Las patatas tipo paja, sin lavar y en freidora de aire a 195° C resultan las más contaminadas, pues producen 415 ppm de acrilamida (500 ppm es el máximo de referencia para las patatas fritas).
Por el contrario, los niveles más bajos aparecen con el corte tradicional lavadas o congeladas y en airfrayer a 175° C. A igual temperatura
A la vista de los resultados, desde OCU pueden dar unas recomendaciones claras sobre cómo freír en casa unas patatas:
Un truco que no falla para procurar que en tus frituras, asados y tostados se produzca poca acrilamida consiste en no dejar que el alimento adquiera una tonalidad marrón oscura. El color pálido no está tan rico, pero te da seguridad.
Dorado clarito: lo mejor. La concentración de acrilamida es la más baja
Dorado medio: pasable. Según sube la intensidad del dorado, crece la concentración del contaminante.
Marrón: lo peor. Y si se te ha quemado, la acrilamida estará por las nubes: no te lo comas.
Además de la acrilamida, valoramos otras cuestiones, como las calorías.
En una sartén o freidora de aceite se obtienen alimentos fritos mucho más calóricos que en una freidora de aire. Una patata frita clásica puede contener alrededor de 20% de grasa, mientras que una cocinada en freidora de aire tiene entre un 2 y 4% de grasa, en función del aceite que se añada. Esto acaba por traducirse en unas 300 kcal en 100 g de patatas fritas en aceite frente a 100 kcal en freidora de aire. Es cierto que se pierde un poco de sabor y textura crujiente, pero se gana en salud.
fuente: OCU
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