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No se me da nada mal la cocina, lo reconozco, poseo ese instinto culinario, ese don que te permite cocinar sin seguir la receta al pie de la letra, que te da confianza para modificar las cantidades o para incluir sin miedo algún que otro nuevo ingrediente. No obstante, soy consciente de que desde que conozco a Jaime (televisivamente hablando, claro) he descubierto un modo más atractivo de enfrentarme al fogón. |
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Y es que este joven chef de apenas 34 años ha logrado conquistar al gran público; su cercanía y frescura nos ha hecho sentir cómplices de cada una de sus recetas, ha sido –y sigue siendo- nuestro profesor particular. Quizás su habilidad para gustarnos radica en su desenfadado modo de cocinar y en la sencillez de sus elaboraciones, que resultan accesibles a la mayoría, tanto por su coste económico como por la escasa complejidad de su elaboración. Ataviado con ropa juvenil e incluso “de andar por casa” nos ha convencido de su profesionalidad, de su conocimiento culinario y lo que es más importante: nos ha transmitido la pasión y el amor por la cocina. Una pasión que germinaba a la temprana edad de siete años, cuando en el restaurante paterno, ubicado en el condado de Essex (Inglaterra), le permitieron comenzar su carrera pelando tubérculos. Siguió con el resto de hortalizas, hasta convertirse a los once en todo un experto en el arte de trinchar vegetales.
Tras acudir al Westminster Catering College y pasar una temporada en Francia aprendiendo, regresó a Londres, donde trabajó para reconocidos restauradores, entre ellos el italiano Antonio Carluccio (Neal Street Restaurant) y las veteranas Rose Gray y Ruth Rogers, en su River Café, por cierto recientemente reabierto tras ser pasto de las llamas en Abril de 2008. Fue precisamente en este establecimiento londinense donde Jaime tuvo su primer contacto con una cámara de televisión, que grababa un documental del restaurante. Tras la retransmisión del mismo, una avalancha de productoras llamaron al joven, que por aquel entonces era ayudante de cocina, para ofrecerle participar en un programa culinario, que más tarde se denominaría “The Naked Chef”. Desde entonces, Jaime ha publicado doce libros (les recomiendo “La cocina italiana de Jaime”, uno de los pocos textos traducidos al español) y casi una veintena de programas, cada uno con varias temporadas, se han ido sucediendo en la televisión británica. El último de ellos, Jaime’s American Road Trip, grabado en distintos puntos de Estados Unidos, se estrenará este próximo otoño en Channel Four.
La cocina de Jaime ha sido también valorada por las más altas instancias británicas, por ello en varias ocasiones se ha puesto al frente de los fogones de la residencia del Primer Ministro. La última el pasado mes de abril, en la que agasajó a los líderes del G20 con una cena en la que no faltaron los mejores productos de Gran Bretaña, como el cordero de Gales, el salmón de Shetland o las verduras de Sussex, Surrey y Kent.
Pero Jaime es más que un mero chef, su iniciativa y su desarrollado sentido de la responsabilidad social le han conducido a poner en marcha varios programas solidarios, entre ellos Fifteen, dirigido a ofrecer a jóvenes en situación desventajosa una formación profesional culinaria, o el programa Jamie's School Dinners, para mejorar la calidad de la comida en las escuelas británicas.
Jaime Oliver parece tenerlo todo: gran profesional y amante de la cocina, de prestigio reconocido, comprometido con las causas sociales y encima joven, guapo y rico (fue reconcocido por el periódico The Sunday Times como uno de los británicos más ricos menores de 30 años). Un candidato deseable para muchas, que lamentablemente está felizmente casado desde hace nueve años y que además, cuenta en su haber con tres preciosas herederas y una adorable exmodelo como mujer.
Eva González Hernández
Directora General de Hosteleriasalamanca.es
