Continúa el veranito y lo que más apetece es tomarse una bebida fresquita para paliar el calor. Tenemos mil posibilidades pero una de las más atractivas es la sidra, el líquido asturiano por antonomasia.

El problema a la hora de consumirla es que aquellos que no sean de la región de la fabada no suelen estar muy familiarizados con la práctica del escanciado: servir la bebida de la botella al vaso desde una altura considerable. ¿Y por qué se hace así? Para “reafirmar las cualidades de la sidra, despertar el carbono endógeno y volatilizar parte del ácido acético que posee”, según el Consejo Regulador de la Sidra de Asturias.
De cualquier manera, aquel foráneo que lo intente, seguramente verterá más sidra fuera que dentro del vaso. Por eso, aquí os traemos todo el proceso paso a paso de la mano de este Consejo Regulador para que no se escape ni una gota.
- La postura del cuerpo debe ser recta sin llegar a ser rígida: el brazo que sostiene la botella debe estar estirado por encima de la cabeza. El brazo que tiene el vaso tiene que estar estirado hacia abajo y en el centro del cuerpo.
- La botella, una vez inclinada, debe de cogerse con los dedos índice, corazón y anular por su cuerpo y con el meñique por el culo.
- El vaso se coge con los dedos pulgar e índice, mientras que el corazón se asienta en el culo, y el anular y el meñique se encuentran recogidos en la palma de la mano.
- El vaso no se debe mover del centro del cuerpo, es el chorro de sidra el que ha de buscar el vaso.
- El corcho puede cogerse con los dedos anular y meñique de la mano encargada de sostener el vaso.
- Al servir el culete, si se retira el dedo pulgar del vaso se facilita la toma del mismo por parte del vecero.
- El echador siempre ha de procurar que la sidra espalme.
¡Buen escanciado!