Ya está aquí el veranito y comenzamos a ver en las fruterías bolitas rojas con muy buena pinta: las cerezas. Con un sabor dulzón, se convierten en una de las frutas predilectas por los más golosos en esta época. Y lo mejor: da pie a multitud de aplicaciones, como helados, tartas… Conozcamos más a fondo las perlas rojas del verano.

Cuando hablamos de cerezas hablamos de una fruta típica de esta temporada, de principios de verano y que solamente podemos disfrutar durante unas pocas semanas al año. Viene del cerezo y se distingue por su característica estética: bolitas de un color rojo intenso o granate (estas son las más habituales, aunque también hay variedades amarillas, púrpuras, verdes o incluso, negras, que son agrias) que están unidas entre sí por ramitas. Y, un aspecto a tener en cuenta, es que tienen hueso, por lo que hay que comerlas con precaución.
Propiedades de la cereza
Al tener ese sabor tan dulce, tradicionalmente se ha relacionado a las cerezas como una fruta que engorda, sin embargo, en 100 gramos encontramos tan solo 50 kilocalorías, por lo que podemos consumirlas sin miedo, eso sí, nunca en exceso. La equivalencia con respecto a otra fruta podría ser de seis u ocho unidades.
Es alta en vitaminas A, B y C, además de en minerales como el hierro, el calcio, el magnesio o el potasio, perfecto para regular la hipertensión. También es rica en ácido fólico, por lo que es recomendable para personas con anemia o embarazadas. Y, entre otras propiedades, también se le atribuye la mejora del tránsito intestinal gracias a su contenido en fibra.
Se considera como una de las mejores frutas para depurar el organismo de toxinas. Esta capacidad depurativa sumada a su elevado contenido en agua (un 80 %) la convierte la fruta perfecta para solucionar la retención de líquidos. Además, también tiene propiedades antioxidantes, de manera que disminuye el riesgo de enfermedades degenerativas y cardiovasculares, además de fortalecer el sistema inmunitario y la recuperación muscular.
Cómo comer cerezas

Al tratarse de una fruta tan pequeña podemos llevarla a cualquier lugar para que forme parte de nuestro postre, almuerzo o merienda. Podemos comerla cruda o cocinada, aunque si la cocinamos perderá cierta cantidad de vitamina C. Normalmente, se usan para elaborar postres: tartas, helados… Nosotros os proponemos hacer un batido de cerezas: ¡es fácil, rápido y está riquísimo!
Para hacerlo solo tenemos que deshuesar unos 350 gramos de cerezas y introducirlos en el vaso de la batidora junto a seis galletas María, medio litro de leche semidesnatada y tres cucharadas de azúcar. Batimos bien hasta que quede un líquido homogéneo y metemos al frigorífico para consumir fresquito. Ya tenemos un batido muy rico y nutritivo para dos personas.