Cada vez está más de moda tener un huerto propio. No solo por la afición de cultivarlo, sino porque, evidentemente, las verduras y hortalizas que obtengamos tendrán un sabor mucho más natural que el que podemos encontrar en las grandes superficies. Muchos restaurantes, incluso, se están apuntando a tener su espacio donde hacer crecer sus propios alimentos, pero ¿cómo hacerlo? Aquí traemos unos consejos de la FAO:

Preparar el terreno
Para ello debemos investigar el tipo de suelo con el que vamos a trabajar, el tipo de clima, lo que queremos cultivar… Es muy importante que el terreno esté cerca de una fuente de agua no contaminada y, obviamente, que reciba mucha luz solar. Lo mejor es empezar por algo pequeño y, en función de los conocimientos y la experiencia que adquiramos, ir ampliando el terreno sin agobios.
Hacerse con las herramientas adecuadas
Necesitamos los útiles con los que manejar la tierra. Para comenzar, necesitaréis al menos una pala plana para cortar el suelo cuando esté blando, una pala con punta si el terreno es duro, una para cargar y descargar la tierra, una horca para remover la tierra y una azada para romper el suelo. Y, cómo no, ¡una regadera!
Preparar el suelo
La clave para que crezcan frutos sanos es tener un suelo rico y con buen drenaje, que sea fácil de labrar, al que hay que añadir materia orgánica como compost, humus de lombriz o estiércol animal. Hay que prepararlo con un mes de antelación: nos tenemos que asegurar de que hay suficiente humedad en el suelo, estudiar qué productos crecen mejor en esa zona y cuál es la mejor época para plantarlos.
La plantación
Es mejor comenzar con productos conocidos y entre ellos, los que sean más fáciles, como la acelga, la lechuga, la zanahoria… Y lo mejor es mezclar plantas para despistar a los insectos, puesto que una plantación grande de la misma planta les alerta de la posibilidad de que haya comida. Otro beneficio de varias es que de esta manera evitaremos el agotamiento de los nutrientes del suelo, aunque deberemos hacer rotaciones.
El cuidado posterior
Un huerto requiere mucha constancia y trabajo de mantenimiento, por lo que, aparte de regar con la frecuencia precisa, es importante eliminar las malas hierbas para que no se lleven el agua y los nutrientes. Asimismo, hay que vigilar las plagas y las enfermedades de las plantas.