Cocina y cine. No es una combinación tan extraña. De hecho, desde que el cine es cine ha recurrido en infinidad de ocasiones al ámbito culinario en busca de historias interesantes que contar. Y os aseguramos que entre fogones se encuentran mil y una situaciones capaces de superar la ficción...
Precisamente por ser un campo que da tanto juego resulta imposible resumirlo en un sólo artículo, lo que significa que éste será el primero de varios reportajes dedicados a la simbiosis de Cine y Gastronomía: películas culinarias, platos de cine, escenas míticas relacionadas con la comida... Pero por hoy, os dejamos con una selección de nuestras películas gastronómicas preferidas.
Entre festines y delicias
“Un artista nunca es pobre”. Imposible terminar de ver El Festín de Babette sin que esa frase se meta dentro de nuestra cabeza con intención de quedarse. Porque sí, un chef es un auténtico artista. Y el arte conmueve hasta a los rígidos luteranos a los que Babette, nuestra protagonista, se propone sorprender en un exquisito banquete a modo de regalo. De hecho, “regalo” es el término adecuado para describir su acción, puesto que se gasta la friolera de 10.000 francos –ganados con un billete de lotería premiado– en la preparación de dicha cena.
![]() Fotograma de El Festín de Babette © 1987 Metro-Goldwyn-Mayer Studios |
Todo para conseguir que sus comensales olviden por un momento su temor al pecado y se dejen llevar por el placer. No un placer carnal, sino culinario. Aunque como bien apunta el filme, a veces es difícil distinguir dónde acaba uno y dónde empieza el otro.
Algo similar a lo que ocurría en Deliciosa Martha, donde el placer de la comida era usado como nexo de unión entre personajes y también como representación de los mismos. ¡Atentos a la escena en la que demuestran que una cata culinaria puede convertirse en el mejor juego de seducción!
![]() Deliciosa Martha © Sandra Nettelbeck |
Chocolate: placer culpable muy cinéfilo
Si hubiera que elegir un ingrediente presente en algunas de las obras cinematográficas más relevantes, no tendríamos que pensar mucho para llegar al chocolate. Y lo más curioso es que éste siempre guarda una estrecha relación con la tentación y el deseo.
“Estar como agua para chocolate: es decir, a punto de explotar de rabia o de pasión amorosa”. Así definía la película mexicana del mismo nombre la relación entre dicho alimento y la turbulenta historia de amor de sus protagonistas. Mucho más dulce fue Chocolat, en la que los personajes encarnados por Johnny Depp y Juliette Binoche vivían un romance de cuento dentro de una chocolatería. Un negocio, eso sí, abierto en plena época de Cuaresma (¡otra vez el debate entre placer y pecado!).
![]() Chocolat © 2000 - Miramax |
El mismo actor volvería a protagonizar cinco años después una cinta con mucho azúcar, y no precisamente por su trama edulcorada. La adaptación del cuento de Roal Dahl, Charlie y la fábrica de chocolate, resultó ser una película muy disfrutable y a la vez muy excéntrica. En ella, Johnny Depp interpretaba a Willy Wonka, el dueño de la fábrica de chocolate más importante del mundo en busca de un heredero que pueda dirigir su negocio cuando él se jubile.
![]() Willy Wonka y compañía a través del río de chocolate © 2005 Warner Bros |
Resulta complicado ver esta película con un mínimo de apetito, pues lo más probable es que echemos a correr hacia el frigorífico en busca de suministros de chocolate para acompañar el visionado. Y es que en esta película de Tim Burton todo es comestible: “hasta yo soy comestible. Pero eso, queridos niños, sería canibalismo y está mal visto en la mayoría de las sociedades” nos aclaraba el propio Willy Wonka. Le agradecemos el aviso.
¿Pisto o Ratatouille?
Existe una faceta mucho más tierna dentro del mundo de la cocina: es capaz de trasladarnos a un momento concreto de nuestra infancia sólo con probar un bocado. Nuestra mente guarda recuerdos valiosísimos asociados en ocasiones a un plato determinado, y eso Pixar supo utilizarlo como nadie en su octavo largometraje animado: Ratatouille.
![]() Ratatouille © 2007 Pixar Animation Studios |
¿Cuál puede ser la peor pesadilla en una cocina? Seguramente, que al llegar una inspección de sanidad se encuentren con la sorpresa de que en el local hay ratones. Y será precisamente una rata llamada Remy el protagonista que luchará por conseguir su sueño: llegar a ser chef. Algo inalcanzable a simple vista –¿es posible tener unos orígenes menos indicados para ello?– pero que servirá de pretexto para narrar una deliciosa historia de superación que culminará con la preparación del Ratatouille. Para el que no lo sepa, el ratatouille es básicamente una receta francesa muy similar a nuestro pisto. Pero claro, el nombre español no daba tanto juego…
![]() Receta del ratatouille original |
Especialmente significativo es el momento de la película en el que encontramos afirmaciones como “no es que cualquiera pueda ser un gran artista, sino que los grandes artistas pueden proceder de cualquier lugar”. De nuevo, el mismo concepto de arte que transmitían en El Festín de Babette comentado al inicio del artículo llevado al ámbito gastronómico.
Podríamos seguir repasando la historia del cine en busca de más títulos culinarios (El gran restaurante, Un toque de Canela, Julie & Julia…) pero nos alargaríamos sin remedio. No os preocupéis, dentro de poco volveremos con una nueva entrega de Cine y Gastronomía… mientras tanto, ¿por qué no degustáis alguna de las películas mencionadas?





