Seguro que muy pocos habíais oído hablar de la cataplana, pero en cuanto leáis, ¡os vais a dar cuenta de lo útil que es! Y si alguno de vosotros se anima a utilizarla, ¡no dudéis en contárnoslo en nuestra página de Facebook!

La cataplana es un instrumento de cocina típico de Portugal, en concreto de la zona del Algarve. Pero no solo es un utensilio, su nombre apela también al guiso de su interior. Lo podríamos comparar con una especie de cazuela esférica con dos mitades que se unen por unas bisagras, de manera que se forman superficie y tapa. Podríamos decir que están a medio camino entre las cazuelas y las ollas exprés.
Este sistema permite que se cierre herméticamente de manera que podamos cocinar al vapor los alimentos del interior. Hasta hace unos años estaban fabricadas con zinc, pero actualmente son de acero inoxidable o aluminio, bañadas en cobre.
La particularidad de este artilugio es que, al cocinar al vapor, es super útil para preparar platos sanos, ya que no necesita grasas para cocinar. Principalmente, se usa para pescados y verduras, de manera que conserven todo su sabor. Aunque también se preparan en él aves y carnes, pero de manera menos habitual.
¿Dónde conseguir una cataplana?
De momento, tenemos malas noticias porque en España no se ven por las tiendas. La única excepción es el todopoderoso internet, donde sí que es fácil encontrar estos artículos a la venta. Pero para los que prefieran el formato físico, tendrán que desplazarse a Portugal. Allí tienen multitud de rincones dedicados a la cataplana. Y si nos apetece probar la ‘cataplana’ –el guiso-, hay pueblos no tan turísticos, como Tavira y Olhao, que celebran festivales gastronómicos de pescado y marisco con este plato.
Receta de cataplana: Mar y Tierra

Y si no nos apetece ir hasta Portugal para probar este exquisito manjar, podemos hacerlo en casa con ayuda de una olla exprés cerrada herméticamente. Os presentamos una de las recetas más típicas: cataplana de mar y tierra.
Para hacerla, empezamos haciendo un sofrito en la olla con una cebolla picada, dos ajos picados y un chorrito de aceite hasta que cojan aroma y color. Añadimos 300 gramos de langostinos crudos y 250 gramos de calamar cortado en dados. Lo rehogamos todo durante un par de minutos y agregamos un kilo de patatas pequeñas peladas y cortadas en dados. Removemos hasta que vaya cogiendo sabor.
Vertemos a la mezcla 50 ml de vino blanco y un cuarto de litro de agua y salamos al gusto. Es justo en este momento cuando tenemos que cerrar la olla –o cataplana, preferiblemente- para que los ingredientes se hagan conservando todo su sabor. Dejamos transcurrir 15 minutos y la abrimos con cuidado de no quemarnos. Metemos 250 gramos de almejas –previamente las tenemos que meter en un cuenco con agua y sal para mantenerlas vivas-. Ya solo nos queda echar dos cucharadas grandes de tomate frito y dos tomates cortados en gajos. Cerramos la olla de nuevo, esperamos 5 minutos, ¡y listo! Para presentarlo, según la tradición, debemos presentar la cataplana cerrada a la mesa, y una vez colocada, se abre.