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Paleodieta: la dieta del hombre de las cavernas

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Paleodieta: la dieta del hombre de las cavernas

Hace unos 30 años que nació en Estados Unidos lo que se conoce como paleodieta, una forma de alimentarse que se revoca a 2,85 millones de años atrás. Imita las costumbres del hombre cuando era cazador y recolector antes de evolucionar a la ganadería y la agricultura.

Los seres humanos de aquella época vivían muy sanos y no comían macarrones o arroz, por eso, esta dieta propone recuperar los alimentos de la época paleolítica para padecer menos enfermedades. ¿Pero eran realmente esos alimentos lo que proporcionaban salud al hombre? Hay que tener en cuenta el contexto en el que vivían, que no es, ni de lejos, como el que vivimos ahora. Sin embargo, hay deportistas que han adoptado este estilo de vida. Pero, ¿en qué consiste?

La base de este régimen habla, en términos generales, de que hay nutrientes con los que hemos vivido siempre y son los que nos hacen estar sanos: carne, pescado, huevos, verduras, frutos secos… Pero desde hace unos años hemos incorporado a nuestra alimentación otro tipo de productos procesados como los azúcares refinados o los aceites vegetales, que hacen que aumenten de manera considerable las enfermedades relacionadas con la nutrición porque no estamos preparados genéticamente para ellos.

Siguiendo estas reglas, los alimentos que permite consumir esta dieta son aquellos que en teoría se encontraban en el medio natural nuestros antepasados: frutas, verduras, frutos secos, algas comestibles; y lácteos, legumbres y cereales solo de manera puntual. Solo se puede comer tres veces al día sin ningún tipo de picoteo, e incluso, a veces hay que saltarse comidas ocasionalmente. Los alimentos de origen animal tienen una mayor presencia: el pescado unas siete veces por semana y la carne magra también debe ser muy consumida. Los cereales, las legumbres, la sal o los azúcares refinados quedan totalmente prohibidos.

En el aspecto de las bebidas, solo se puede beber agua cuando se tenga sed, nada de beber constantemente para mantener nuestro cuerpo hidratado, puesto que los paleolíticos no lo hacían. La leche solo está permitida en el período de amamantamiento. Justifican esto argumentando que el ser humano es el único mamífero que toma leche una vez pasado este período, y que si al resto de animales no les ha hecho falta para desarrollarse, a nosotros tampoco. Los refrescos o el alcohol quedan terminantemente prohibidos, por supuesto.

Desventajas de la dieta paleolítica

Este régimen supone la ingesta de una gran cantidad de proteína: mientras que en la actualidad consumimos alrededor de un 10-15%, con la paleodieta se llegaría hasta un 40 %. De esta manera superaríamos con mucho las cantidades diarias recomendadas y nuestro organismo actual no está preparado para ello.

De hecho, para demostrar lo perjudicial de esta manera de comer, el historiador Eudald Carbonell asegura que “Solamente está indicada en caso de que, después de estar sentado durante ocho horas trabajando, se corra durante media jornada más detrás de un mamut”.