Contacto de Whatsapp: 608 818 459
Teléfono de contacto: 923 281 523

Periódico Digital de Gastronomía y Turismo de Salamanca

Periódico Digital de Gastronomía
y Turismo de Salamanca

Miércoles, 23 de septiembre de 2026

Síguenos:
OBRAMAT DEL 1 AL 30 SEPTIEMBRE 2026

¿Por qué se regalan Huevos el domingo de Pascua?

Añádenos como fuente preferida en Google
¿Por qué se regalan Huevos el domingo de Pascua?

En algunas zonas como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania o Hungría, y Cataluña o Valencia dentro de España, es muy común regalar figuras de chocolate, en especial huevos, el domingo de Pascua, ¿por qué?

No se conoce muy bien la fecha de inicio de esta tradición de los Huevos de Pascua, hay datos que hablan incluso de cientos de años antes de Cristo en diferentes tribus (Antiguo Egipto, Persia…), y es que, según la cultura, el país o religión, se asocian diferentes motivos para regalar estas curiosas figuras dulces a los más pequeños.

Una de las razones más extendidas es que los huevos simbolizan la vida y la fertilidad, por lo que, tras un tiempo de abstinencia de Cuaresma en la que no se comían huevos ni otros productos con proteínas, se regalan para recrear la ‘nueva vida de Cristo’. Al comienzo de esta tradición, lo que se decoraba y se regalaba eran auténticos huevos de gallina y pavo con dibujos de los cultivos que tendrían ese año, pero con el paso del tiempo se pasaron al chocolate y las filigranas.

Por otra parte, hay quién dice que se trata de una costumbre pagana porque el domingo de Pascua coincide con el inicio de la primavera, por lo que se regalan los huevos para celebrar la nueva vida y el renacimiento de la naturaleza.

El caso, es que por una razón u otra, por estas fechas en Semana Santa es muy frecuente encontrarnos con los escaparates de las pastelerías repletos de auténticas creaciones de chocolate para regalar a los más pequeños. Y hablamos de creaciones porque no se limitan a simples huevos, sino que se decoran con los detalles más originales.

Cómo decorar un huevo de Pascua en casa

Es una manualidad perfecta para los más pequeños de la casa, aunque es necesaria la ayuda de un adulto para los pasos previos. Antes de comenzar a pintar, tenemos que hervir el huevo (o los huevos, depende del número que queramos hacer), dejarlo enfriar y secarlo. Lo metemos en una taza con colorante alimenticio y dos cucharadas de vinagre durante unos 15 minutos y lo secamos. Posteriormente, para poder conservarlo, tenemos que vaciarlo haciendo dos pequeños orificios en los extremos y sacando todo el interior. Cuando esté vacío, con cuidado, lo lavamos y secamos bien.

Después de estos pasos, ¡ya nos podemos poner manos a la obra! Sujetando el huevo en una huevera o clavado en una superficie por el agujero que habíamos hecho anteriormente, lo decoramos al gusto con pintura acrílica y pincel o con spray de colores. Y si somos muy atrevidos, ¡hasta podemos pegar lentejuelas u otros materiales con cuidado!