¿Cómo gestionar la comida de tu nevera tras el apagón?

Martes, 29 de Abril de 2025
HosteleriaSalamanca.es

Uno de los principales retos tras varias horas sin luz fue preservar la seguridad de los alimentos en neveras y congeladores. Una mala gestión puede suponer no solo pérdidas económicas, sino también riesgos para la salud. Descubre tips esenciales para evaluar tu comida y prepararte mejor ante futuros apagones.

Ayer 28 de abril de 2025, un apagón masivo dejó a millones de hogares sin electricidad durante horas, provocando no solo incomodidad, sino también preocupación por el estado de los alimentos almacenados en las neveras y congeladores. En situaciones como esta, saber cómo actuar rápidamente puede marcar la diferencia entre conservar la comida de manera segura o tener que desecharla. En este artículo descubrirás consejos prácticos para gestionar tus alimentos tras un corte de energía, evitar desperdicios innecesarios y proteger tu salud.

1. Revisa la temperatura de tu nevera y congelador

Una vez ha vuelto la luz comprueba si el refrigerador está todavía frío. En general, puede conservar a una temperatura adecuada los alimentos hasta cuatro horas sin electricidad, mientras que el congelador pueden ser hasta 48 horas si está lleno (24 si está a mitad de capacidad). No obstante, si la nevera se ha mantenido por debajo de 4 °C y los congelados tienen cristales de hielo o siguen a -18 °C, probablemente muchos alimentos estén en buen estado.

2. Inspecciona los alimentos perecederos


Es fundamental revisar con cuidado todos los alimentos que son más sensibles al calor para evitar riesgos de intoxicación:

  • Carnes, pescados y mariscos crudos o cocidos: Son altamente perecederos. Si estuvieron más de 2 horas a una temperatura superior a 4 °C, deberías desecharlos, incluso si huelen y se ven normales. Las bacterias peligrosas como la Salmonella o Listeria pueden proliferar sin alterar el olor, sabor o aspecto del alimento.

  • Lácteos (leche, quesos frescos, yogures, mantequilla): También deben ser evaluados con mucha atención. La leche que no esté fría debe descartarse. En el caso de quesos duros (como el parmesano o manchego), podrían tolerar mejor el aumento de temperatura por períodos breves, pero los quesos blandos (tipo brie, mozzarella, ricotta) deben tirarse si no estuvieron refrigerados adecuadamente.

  • HuevosSi tu nevera no mantuvo el frío y los huevos se calentaron, el riesgo de contaminación es mayor. No laves los huevos para intentar “salvarlos” después del apagón: el lavado puede eliminar la capa protectora natural y facilitar la entrada de bacterias.

  • Comidas preparadas y sobras: Platos cocinados, guisos, arroces, pastas, ensaladas con mayonesa, etc., son muy sensibles. Si estuvieron sin refrigeración más de 2 horas, lo más seguro es desecharlos. Mejor prevenir una intoxicación alimentaria.

3. Congelados: identifica qué puedes salvar

Si la comida del congelador aún tiene cristales de hielo, puedes recongelarla o cocinarla de inmediato. Si se ha descongelado completamente y estuvo a más de 4 °C por varias horas, descártala.

  • Frutas y verduras congeladas: Si se descongelaron pero aún están frías, puedes cocinarlas o consumirlas pronto. Generalmente, las frutas congeladas aguantan mejor la descongelación, aunque su textura puede cambiar.

  • Pan, bollería y productos horneados: Estos son más seguros de volver a congelar, aunque la textura podría verse afectada. No representan un riesgo sanitario importante.

  • Recuerda: Nunca recongeles alimentos que se hayan descongelado completamente y han estado a temperatura ambiente durante un tiempo prolongado. Recongelarlos podría aumentar el riesgo de proliferación bacteriana.

4. Usa el olfato, la vista y el tacto... pero no confíes solo en ellos

Un alimento puede parecer normal y aún así estar contaminado. Ante la duda, mejor tirarlo. Bacterias peligrosas como la Salmonella, E. coli o Listeria no alteran el olor, el color ni el sabor de los alimentos cuando proliferan.

  • Vista: Manchas de color raro (verde, azul, negro) o moho son señales claras de que el alimento debe desecharse.

  • Olor: Si notas un olor agrio, amoniacal, rancio o diferente al habitual, no lo consumas.

  • Tacto: Texturas pegajosas o viscosas (especialmente en carnes, pescados o embutidos) indican degradación y riesgo bacteriano.

La USDA agrega que nunca se debe probar un alimento para comprobar si es seguro y tirarlo ante la más mínima duda.

5. Cocina antes de perderlo

Aquellos alimentos que aún sean seguros pueden ser cocinados inmediatamente para extender su vida útil unos días más:

  • La cocción mata muchas bacterias si se hace a temperaturas suficientemente altas (por encima de 70 °C en el centro del alimento).

  • Ejemplos de alimentos que puedes cocinar rápidamente:

    • Carnes: Haz guisos, estofados, hamburguesas o asa la carne para consumirla en los siguientes días.

    • Verduras: Saltéalas o hazlas al vapor. También puedes preparar sopas o purés.

    • Frutas: Úsalas en mermeladas, compotas, tartas o cocínalas ligeramente para conservarlas por más tiempo.

Una vez cocinados, guarda los alimentos en recipientes herméticos y refrigéralos de inmediato. Consumirlos en las siguientes 48 horas garantiza más seguridad. Puedes incluso cocinar en grandes cantidades y luego congelar platos ya cocinados, si la situación eléctrica se ha estabilizado

6. Organiza tu refrigerador


Limpia la nevera y el congelador si notaste olores o derrames. En caso de que se hayan echado a perder alimentos, para eliminar olores de frigoríficos y congeladores, la USDA recomienda retirar los cajones y bandejas, limpiar con agua caliente y detergente, y enjuagar con una solución desinfectante (una cucharada de lejía líquida sin olor por cada cuatro litros de agua potable).

7. Toma nota de las pérdidas

Registrar lo que se dañó puede ayudarte a hacer futuras compras más estratégicas. Este inventario también te permite identificar qué tipos de alimentos son más vulnerables para, en el futuro, priorizar su consumo o almacenaje seguro cuando se anuncien posibles cortes de energía.

8. Prepárate para futuros cortes

Considera tener termómetros para refrigerador/congelador. No son caros y permiten saber en todo momento si tu comida se mantiene a temperaturas seguras.

Tambien puedes organizar un pequeño "kit de mergencia alimentaria": Conservas (atún, sardinas, legumbres cocidas, frutas enlatadas), frutos secos y semillas, barras de cereales o proteínas, leche UHT o en polvo, agua embotellada...


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