Vuelta a la rutina: cómo recuperar buenos hábitos tras los excesos del verano
El verano relaja horarios y multiplica terrazas, barbacoas, helados, cócteles y comidas fuera de casa. Con septiembre a la vuelta de la esquina, muchas personas vuelven a plantearse objetivos más ordenados: cocinar más, moverse, dormir mejor y recuperar poco a poco la rutina.
Barbacoas con amigos, picoteos en terrazas, helados a media tarde, cócteles, cenas que se alargan y horarios mucho más relajados. El verano cambia inevitablemente nuestras rutinas y, cuando agosto empieza a llegar a su fin, aparece otro clásico casi tan reconocible como las vacaciones: los propósitos de septiembre.
Comer mejor, volver al gimnasio, dormir más, organizar los horarios o cocinar de nuevo en casa se cuelan en la lista de objetivos de muchas personas. Septiembre funciona, en cierto modo, como un pequeño comienzo de año.
El verano también cambia nuestra forma de comer
Durante las vacaciones no solo cambia el menú. También lo hacen los horarios y la forma de relacionarnos con la comida.
Se come más veces fuera de casa, aparecen los aperitivos improvisados, las sobremesas se alargan y las cenas suelen retrasarse. A ello se suman algunos de los grandes protagonistas gastronómicos del verano: barbacoas, tapas, frituras, helados, refrescos, cervezas o cócteles.

Nada de ello convierte al verano en una sucesión de 'errores'. Forma parte también del ocio y de la vida social. El cambio llega cuando, al acercarse septiembre, muchas personas sienten la necesidad de recuperar la rutina que habían dejado aparcada.
La vuelta al trabajo, al colegio y a los horarios habituales crea una sensación de reinicio que también alcanza a la alimentación y al ejercicio. De ahí que frases como “en septiembre empiezo el gimnasio” o “cuando vuelva de vacaciones comeré mejor” se repitan cada año.
El problema aparece cuando ese propósito se convierte en querer compensar en pocos días todo lo disfrutado durante el verano.

Volver a comer mejor no significa ponerse a dieta
Después de varias semanas con una rutina diferente, no es necesario pasar de un extremo al otro. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que una alimentación saludable se basa en cuatro principios fundamentales: adecuación, equilibrio, moderación y diversidad.
En la práctica, la vuelta puede ser bastante menos complicada de lo que parece: cocinar más en casa, recuperar las frutas y verduras como parte habitual del menú, volver a incluir legumbres, cereales integrales, pescado o frutos secos y reorganizar las comidas de la semana.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomienda precisamente aumentar la presencia de alimentos de origen vegetal, priorizar los cereales integrales y las grasas saludables, como el aceite de oliva, y elegir el agua como bebida habitual.

Junto a comer mejor, hacer deporte suele ocupar los primeros puestos entre los propósitos de septiembre.
Pero tampoco es necesario pasar directamente de las vacaciones a entrenar todos los días. Caminar, recuperar un deporte que se practicaba antes del verano, volver al gimnasio poco a poco o utilizar más la bicicleta pueden ser formas sencillas de recuperar la actividad física.
La AESAN incluye precisamente alimentación y movimiento dentro de sus recomendaciones para mantener hábitos saludables.

Volver a la rutina no implica convertir septiembre en el mes de las prohibiciones ni despedirse de una comida con amigos, una terraza o un capricho puntual. Se trata más bien de que esos planes vuelvan a convivir con una alimentación cotidiana más organizada.
Quizá ese sea el propósito más realista para la vuelta de las vacaciones: recuperar poco a poco el equilibrio que durante unas semanas habíamos dejado en segundo plano.
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