Descubre 10 tendencias gastronómicas que marcarán el 2023
¿Te pica la curiosidad? Descubre 10 tendencias gastronómicas que van a tener mayor protagonismo a lo largo del 2023 y en qué nos afectará como consumidores. Para darte un mini spoiler, el ahorro económico y la digitalización tendrán mucha presencia.
Alternativas veganas, alimentación y salud mental, consumo y alimentación sostenible… son algunas de las tendencias que se han ido dando los últimos años. Ya es normal para nosotros observar cómo se promueven los envases de cartón, o los muchos alimentos que a simple vista parecen carne pero sin embargo tienen origen vegetal, o las nuevas bebidas 0% alcohol que salen al mercado.
La ética alimentaria se desarrolla y se adapta a las sociedades, por lo tanto las tendencias gastronómicas van cambiando y avanzando al ritmo de la sociedad. Pero, ¿cuáles son las tendencias gastronómicas de este 2023?
1. Lo de toda la vida
El comensal ansía rememorar los sabores de antaño a través de la gastronomía. Las generaciones actuales cocinamos poco, y las recetas más tradicionales se van perdiendo en las casas. Afortunadamente, la cocina profesional ha tomado el relevo y cada vez más, las cartas de los restaurantes, nos ofrecen la posibilidad de volver a la infancia con platos de ayer. Un viaje de ida y vuelta a la tradición.

2. Ahorro y más ahorro
Con la inflación y los tiempos difíciles que vienen como consecuencia de los conflictos europeos, los consumidores desarrollan mayor conciencia de ahorro. Cada vez se hace más popular el batch cooking con técnicas de ahorro de alimentos (tuppers con los mismos ingredientes durante una semana). Como medida de ahorro, más personas guardan las sobras de las comidas para volver a usarlas en otras recetas, y la mayoría de los consumidores miran las etiquetas del producto para saber el precio. Todos estos pequeños gestos son un claro indicio de esta tendencia de ahorro. La amplia mayoría de los consumidores desarrollan estos comportamientos con el único fin de ahorrar y no desperdiciar.
3. Aquí no se tira nada
Aunque en la comunidad de Waste Warriors de Too Good To Go el perfil es principalmente de jóvenes entre 25 y 45 años, Carlos García, su responsable de Comunicación, indica que a través de los distintos canales abiertos con sus usuarios son conocedores de grupos de mayores que utilizan la aplicación para salvar comida. La clave es, según este, “que la aplicación es muy sencilla de usar”, cuestión que “está facilitando que determinados colectivos la estén utilizando”.
4. Nos gusta lo sostenible
Los consumidores de hoy eligen dónde comprar basándose, en parte, en los esfuerzos de sostenibilidad que perciben por parte de cada enseña. Por tanto, invertir en sostenibilidad no solo ayudará a reducir los residuos, sino también a mejorar la reputación y la rentabilidad de las empresas.
En 2023, veremos, por ejemplo, cada vez más retailers utilizando envases más respetuosos con el medio ambiente, teniendo sistemas de iluminación y estructuras más eficientes en consumo eléctrico, reduciendo la distribución de folletos de papel o bien eligiendo un método de entrega eco responsable.

5. Fusión de sabores
En la mezcla también está la clave del mejor sabor. Por eso, 2023 celebrará la fusión de influencias y la cocina que unifica fronteras. Exploraremos lo mejor de Perú y Japón con la gastronomía nikkei, nos dejaremos conquistar por los sabores del conjunto Mediterráneo y le daremos la oportunidad a icónicos platos italoamericanos, como los sándwiches de albóndigas o la pizza al estilo Chicago.
6. Inspiración en redes sociales
La comida y la cocina ocupan una gran cantidad de contenidos en redes sociales como TikTok, donde básicamente triunfan los trucos y las recetas rápidas, llamativas y sencillas, pero con un acabado de los que hacen la boca agua. Paradójicamente, vemos viralizarse tanto propuestas más supuestamente saludables -o fitness- como preparaciones que hacen del gochismo su bandera.
7. Cambiamos los hábitos
Los patrones de consumo tradicionales están cambiando. La llegada de la epidemia, la implantación del quedarse en casa y la cultura de la teleoficina son algunos de los factores que impulsan el cambio de patrones de consumo. Tres comidas al día están cada vez más libres de las limitaciones del trabajo y el descanso tradicionales. Los snacks se han convertido en nuestros aliados más importantes a lo largo del día, han entrado en el mercado nuevos alimentos más flexibles y, en consecuencia, nuestros hábitos alimentarios han cambiado.
8. Menú del día en el "súper"
En concreto, el consumo en las secciones Listo para comer de las grandes cadenas de distribución alcanzó las 654.614 toneladas en 2021, lo que supone un incremento del 10,5 % respecto a 2019. Todo indica que el precio, en momentos de estrechez económica, marca la diferencia. Tal vez por eso, muchos españoles se acercan a Mercadona, Carrefour o Lidl y se comen un plato preparado por 3 o 4 euros en las mesas del propio supermercado. Además, también han surgido empresas, como Wetaca o TupTup, que envían menús a domicilio.
9. Realfooders
La comida sana está más de moda que nunca, por lo que se buscan alimentos reales con cada vez más frecuencia. Esto implica, por ejemplo, comer verduras, pescados o carne crudos. De esta forma, se conservan mejor nutrientes como las proteínas, hidratos de carbono, lípidos y vitaminas. Asimismo, el movimiento real food apuesta por fomentar la compra en tiendas locales que ofrezcan productos más naturales y menos afectados por las cadenas de producción industriales.

10. La fiebre de la air fryer
La freidora de aire es sin duda el electrodoméstico de moda y están desbancando a las tradicionales en las que se sumerge el alimento en aceite: las air fryers suponen ya el 80% de las ventas de freidoras. Estos electrodomésticos, que en realidad son pequeños hornos de convección, están conquistando cada vez a más personas por su triple ahorro, como explica la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Por un lado, en gasto en aceite —puesto que basta con rociar un poco el alimento o, en algunos casos, ni siquiera hace falta utilizarlo—, en calorías, al tener que utilizar menos cantidad de aceite, y en electricidad.