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Jueves, 13 de agosto de 2026

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Repostería viral: cuando el postre luce más que sabe

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Crookies, crema de pistacho, Lotus o postres imposibles llenan cada semana las redes sociales, pero no siempre garantizan una buena experiencia en boca. La repostería vive un momento de auge, aunque los expertos insisten en que el éxito real va mucho más allá de la foto: está en la calidad, el equilibrio y la capacidad de hacer que el cliente quiera volver.

Repostería viral: cuando el postre luce más que sabe

Cada semana surge en redes sociales una nueva tendencia ‘imperdible’ para los amantes de la repostería: un café helado coronado por un trozo de tiramisú, un híbrido entre un cruasán y una cookie o la última novedad elaborada con pistacho. Y es que la industria de la panadería y bollería en España no deja de crecer. 

Según cifras de ASEMAC (Asociación Española de la Industria de Panadería, Bollería y Pastelería) el sector alcanzó máximos históricos, con una facturación de 2.000 millones de euros en 2025, un 3,2% más que el año anterior. Las cifras son especialmente positivas para la bollería y pastelería, con un incremento del +4,43% (frente al +2,30% del pan). 

¿Viralidad o calidad en las creaciones?

Raquel Frías, docente del Curso de Cocina Profesional de Campus Training, analiza esta tendencia al alza, a la vez que reflexiona sobre las nuevas formas en las que se consumen los postres

La experta advierte que, fenómenos como el crookie (la fusión de un cruasán y una cookie), el abuso del pistacho o la fiebre por la crema lotus pueden perjudicar la calidad del producto. “En muchos casos, este tipo de productos sacrifican el sabor y resultan excesivamente pesados o dulces. Son propuestas que están diseñadas para la foto, no para el paladar”, señala Raquel Frías.

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Para los propios negocios, depender únicamente de la viralidad también puede suponer un riesgo. Aunque un solo vídeo puede disparar las ventas, si el producto no ofrece una experiencia que invite a repetir o la tendencia pasa de moda, el impacto positivo suele ser efímero. 

Además, cuando un producto triunfa, el mercado tiende a saturarse rápidamente. Muchos establecimientos replican las mismas recetas con el objetivo de sumarse a la tendencia del momento. “Se copia lo que funciona rápido porque es una apuesta segura desde el punto de vista comercial. El problema es que esta sobreexposición genera agotamiento y aburrimiento en el cliente. Cuando todo lleva crema de pistacho, el ingrediente pierde su valor y deja de sorprender”, reflexiona la docente de Campus Training. 

Claves para ofrecer un buen producto

Sin embargo, también existe una cara positiva de las tendencias en repostería. Cada vez son más los establecimientos que apuestan por reducir el azúcar y potenciar el sabor real del ingrediente protagonista, dando lugar a postres más ligeros y equilibrados. “En la oferta de helados, por ejemplo, encontramos opciones más gastronómicas con toques salados, botánicos, aceite de oliva o incluso notas fermentadas”, destaca Frías, al analizar las tendencias que vienen. 

Otras características que permiten identificar un producto de calidad -según la especialista- es respetar la temporalidad de los ingredientes, además de jugar con las texturas (de lo crujiente a lo cremoso) e incorporar un punto de acidez o frescor, que evite que el postre resulte empalagoso y anime a seguir disfrutándolo

Aunque el éxito garantizado no existe, una fórmula que no falla es la especialización: “Es mucho mejor hacer solo tres tipos de cruasán o diez sabores de helado, pero que sean los mejores de tu ciudad, que intentar tener una vitrina infinita de poca calidad”, concluye Frías. 

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Una oportunidad profesional real

El crecimiento del sector y la aparición de nuevos proyectos, ya sean más o menos virales, dejan entrever otra realidad en este ámbito: existe una necesidad real de profesionales formados para hacer buenas propuestas al público. “La hostelería es uno de los sectores con más vacantes sin cubrir en España, y los cocineros figuran de forma recurrente entre los puestos más difíciles de cubrir. Pero hay un matiz decisivo: lo que el sector reclama no es mano de obra sin más, sino profesionales cualificados”, incide Verónica Abelaira, Brand Business Manager de Campus Training.

Desde el punto de vista de Abelaira, se trata de “un oficio en el que se puede empezar desde cero, crecer paso a paso y llegar lejos. Y con una buena base tienes además una vía que pocos sectores ofrecen: montar tu propio proyecto -tu obrador, tu pastelería, tu negocio- y ser tu propio jefe”. Y será entonces cuando cada persona pueda seguir lo que marca su creatividad y no depender de la viralidad.