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Corea del Sur pone fin a la carne de perro gracias a la presión de las nuevas generaciones

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Corea del Sur prohibirá definitivamente la producción, distribución y venta de carne de perro a partir de febrero de 2027. La presión de las nuevas generaciones, el aumento de la protección animal y el cambio en la percepción de los perros como animales de compañía han sido claves para impulsar una decisión que pone fin a una práctica tradicional del país asiático.

Corea del Sur pone fin a la carne de perro gracias a la presión de las nuevas generaciones
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Durante décadas, el consumo de carne de perro formó parte de algunas costumbres gastronómicas de Corea del Sur, especialmente durante los meses más calurosos del verano. Su consumo estaba relacionado principalmente con los llamados boknal, los días considerados más calurosos del calendario lunar coreano, en los que algunas personas creían que platos como el bosintang ayudaban a recuperar energía y combatir el calor siguiendo la tradición de “combatir el calor con calor”.

Sin embargo, esta práctica comenzó a perder apoyo social de forma progresiva. Aunque durante años fue una costumbre arraigada entre parte de la población, el consumo de carne de perro ha descendido notablemente en las últimas décadas debido al cambio en la relación con los animales y al aumento de los perros como mascotas en los hogares surcoreanos.

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Sin embargo, la relación de la sociedad surcoreana con esta práctica ha cambiado profundamente en los últimos años. El descenso del consumo, el aumento de la preocupación por el bienestar animal y, especialmente, el cambio de mentalidad entre las generaciones más jóvenes han llevado al país a aprobar una ley que pondrá fin a esta actividad.

La nueva normativa, aprobada por el Parlamento surcoreano en enero de 2024, prohíbe la cría, sacrificio, distribución y venta de perros destinados al consumo humano. La aplicación definitiva llegará el 7 de febrero de 2027, después de un periodo de transición de tres años para que criadores, comerciantes y restaurantes puedan abandonar esta actividad.

Una tradición que perdió apoyo entre las nuevas generaciones

El cambio no llegó únicamente desde organizaciones de defensa animal, sino desde una transformación social más amplia. En las últimas décadas, los perros han pasado a ocupar un papel diferente dentro de muchos hogares surcoreanos, donde cada vez son más considerados animales de compañía y miembros de la familia.

Este cambio fue especialmente evidente entre los ciudadanos más jóvenes, que comenzaron a cuestionar una práctica que ya no sentían como propia. Las campañas de concienciación, el activismo por el bienestar animal y el debate generado en redes sociales ayudaron a aumentar la presión pública para que las instituciones abordaran una cuestión que durante años había sido políticamente delicada.

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Los datos reflejan esta transformación. Según una encuesta de Gallup Korea, alrededor del 70% de los ciudadanos surcoreanos ya no consumía carne de perro, una muestra del importante descenso de una práctica que durante décadas había tenido mayor presencia, especialmente entre las generaciones más mayores.

La caída de la demanda ha sido progresiva. La popularización de los perros como animales de compañía, una mayor sensibilidad hacia el bienestar animal y el rechazo creciente entre los jóvenes han reducido notablemente el consumo, hasta convertir esta actividad en un sector cada vez más minoritario.

Una prohibición con apoyo mayoritario, pero también con críticas

La aprobación de la ley no ha estado exenta de debate. Mientras organizaciones de protección animal y gran parte de la población han celebrado la decisión como un avance en bienestar animal, algunos sectores, especialmente entre la población de mayor edad y profesionales vinculados a esta actividad, han mostrado su rechazo.

Algunos defensores de esta tradición consideran que la prohibición supone la desaparición de una costumbre gastronómica ligada a determinadas generaciones y reclaman que se tenga en cuenta a los negocios afectados. Por este motivo, el Gobierno surcoreano ha establecido un periodo de transición hasta febrero de 2027, acompañado de medidas de apoyo para facilitar el cierre o reconversión de las explotaciones y restaurantes dedicados a esta actividad.

La entrada en vigor de la nueva normativa marcará así el final de una práctica que durante años generó debate en Corea del Sur y que finalmente ha quedado superada por un cambio profundo en la percepción social sobre los animales.