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“Prohibida la entrada a influencers”: la polémica que divide a restaurantes y creadores de contenido

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Algunos restaurantes han comenzado a marcar distancias con los creadores de contenido que solicitan comidas gratuitas a cambio de publicaciones en redes sociales. El debate ha llegado incluso a las puertas de algunos establecimientos, con carteles que prohíben expresamente la entrada a influencers.

“Prohibida la entrada a influencers”: la polémica que divide a restaurantes y creadores de contenido
Imagen generada con IAA

En las últimas semanas, varios restaurantes han comenzado a mostrar públicamente su rechazo a una práctica cada vez más extendida: recibir propuestas de creadores de contenido que ofrecen publicaciones en redes sociales a cambio de una comida gratuita. El caso más llamativo ha sido el de un restaurante de Tenerife que llegó a colocar en su puerta un cartel con un mensaje directo: “Prohibida la entrada a influencers”.

El debate ha vuelto a poner sobre la mesa la relación entre hostelería y redes sociales. Para algunos establecimientos, una publicación puede ser una herramienta de promoción muy valiosa; para otros, las visitas de determinados perfiles terminan convirtiendo el restaurante en un plató, con grabaciones, luces, teléfonos, retrasos durante el servicio o molestias para el resto de clientes.

El problema no es siempre el influencer, sino el intercambio

El restaurante tinerfeño Guachinche Casa Aguere se convirtió en uno de los casos más comentados después de colocar el polémico cartel. El establecimiento explicó posteriormente que su crítica no iba dirigida contra los creadores de contenido profesionales, sino contra quienes solicitan comidas gratuitas a cambio de publicaciones.

Una postura similar, aunque planteada de una manera diferente, ha adoptado Pastifizzio, en Valladolid. El restaurante ha explicado que recibe propuestas para invitar a creadores a cambio de reels, historias o reseñas, pero apuesta por separar este tipo de acuerdos de la valoración del establecimiento: si existe una colaboración, debe ser una campaña acordada y claramente identificada como publicidad.

La cuestión también tiene una parte económica. Para un restaurante, regalar una comida no supone únicamente el coste de los platos: hay personal, tiempo, producto y una mesa que podría estar ocupada por un cliente. Por eso, la pregunta que cada vez se hacen más establecimientos es sencilla: ¿qué retorno real tiene esa publicación?

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¿Puede un restaurante prohibir la entrada a un influencer?

Aquí la polémica se complica. Según expertos no se puede prohibir la entrada a una persona únicamente por ser influencer. El derecho de admisión tiene límites y no puede utilizarse de forma arbitraria o discriminatoria.

Lo que sí puede hacer un restaurante es establecer normas sobre el comportamiento dentro del local. Por ejemplo, limitar el uso de trípodes, focos, micrófonos o grabaciones que molesten a otros clientes o interfieran en el funcionamiento normal del establecimiento. Si una persona altera el servicio o causa molestias, el local puede pedirle que abandone el establecimiento.

Así, el debate parece estar cambiando de pregunta. Ya no se trata tanto de “¿influencers sí o no?”, sino de cómo deben convivir la creación de contenido, la promoción gastronómica y la experiencia de quienes simplemente quieren sentarse a comer.

Y quizá ahí esté el punto intermedio: un restaurante puede querer visibilidad en redes, pero no tiene por qué convertir cada mesa en una colaboración. Del mismo modo, un creador de contenido puede aportar valor, pero eso no significa que cualquier establecimiento tenga que invitarle a comer.

Contenido asisitido con IA