Entre el 12 y el 16 de mayo, la Comunidad de Madrid celebra las fiestas en honor a su patrón, Cada año la capital prepara un programa con música, espectáculos y un sinfín de actividades para todos los públicos. Hay chotis, chulapos… Pero la gastronomía también juega un papel muy importante, sobre todo en La Pradera, aunque los restaurantes también adaptan sus cartas con los platos más típicos. ¿No sabes de qué hablamos? ¡Sigue leyendo!
Cocido madrileño.
La gastronomía madrileña es variadísima, se dice que incluye lo mejor de todas las comunidades que rodea y las nacionalidades que alberga. Lo más tradicional es de esta festividad es la Pradera de San Isidro: los más tradicionales se visten de chulapos –traje típico madrileño, al igual los charros en Salamanca-, bailan un chotis y se sientan en la orilla del río Manzanares. Allí se reúnen grupos de familias o amigos para compartir momentos juntos mientras prueban diferentes platos que se comparten entre todos.
Aunque lo tradicional es llevar la comida propia y compartirla entre todos, en la misma pradera se puede encontrar una variada oferta gastronómica para complacer a todos los públicos y que nadie se quede con hambre. Lo habitual es tomar desde una tortilla de patatas o pinchos de embutido, hasta el típico cocido madrileño –sí, también tiene cabida en una tarde de campo-. Dicen que un buen cocido madrileño debe incluir sí o sí garbanzos, morcillo, pollo, chorizo, zanahoria, jamón, tocino, morcilla, repollo, ajo y patata. Vamos, contundente, contundente.
Tortilla española.
Es famosa también la Ensalada de San Isidro con lechuga, huevos, atún, cebollas, aceitunas negras, aceite de oliva y vinagre de vino. Los madrileños hacen un hueco para la paella, que muchas veces se prepara allí mismo en grandes paelleras.
Hemos dejado lo mejor para el final, y es que… ¡No pueden faltar los postres! En San Isidro toman barquillos, un tipo de pasteles dulces que, generalmente, se acompañan de chatos de vino dulce. Pero lo que sin duda es un clásico de esta fiesta son las rosquillas de San Isidro, dulces de anís de dos tipos: las “rosquillas listas” –bañadas en azúcar y con un agujero en el centro- y “rosquillas tontas” –sin azúcar ni agujero-.